Salud
El tesoro nutricional de los primeros mil días del bebé: por qué la comida chatarra antes del embarazo afecta la leche materna
Según una investigación la mala alimentación afecta negativamente a la leche materna y a la salud del bebé, incluso antes de que el niño sea concebido. En el marco de la Semana de la Lactancia Materna, que se llevará a cabo del 1 al 7 de agosto, los consejos de una experta a Infobae
Se sabe que la comida chatarra, también conocida como rápida o procesada, no es buena para la salud. De hecho, este tipo de alimentación, favorece a posibles enfermedades crónicas como el cáncer. La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a un bebé. La leche humana está perfectamente diseñada para satisfacer las necesidades nutricionales e inmunológicas protegiendo a los niños y niñas de enfermedades comunes, a corto y a largo plazo.
Asimismo, los beneficios van más allá de los chicos, ya que también se extienden a la madre y a la salud pública, disminuyendo el riesgo de mortalidad infantil. Como en muchas prácticas de salud, la pandemia de coronavirus también impactó en el amamantamiento al provocar un retroceso en la promoción y el apoyo de esta herramienta natural de vital importancia para generar un mundo más saludable.
Se plantea entonces un nuevo desafío mientras la sociedad se reacomoda tras el duro impacto que produjo el COVID-19. “El aislamiento y las normas de distanciamiento físico redujeron las consultas presenciales, por lo que las familias tuvieron menos oportunidades de recibir asesoramiento especializado”, explicó en una nota reciente con Infobae la doctora Ana Pedraza (MN 42867), jefa de Neonatología de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando una futura madre consume una dieta rica en azúcar y grasas, como hamburguesas, papas fritas y bebidas gaseosas? Una investigación reciente indica que puede afectar negativamente a la leche materna y a la salud del bebé, incluso antes de que el niño sea concebido. El nuevo estudio que utiliza ratones de laboratorio ha descubierto que incluso el consumo relativamente corto plazo de una dieta de comida rápida afecta a la salud de las mujeres, reduciendo su capacidad para producir leche materna nutricional después de dar a luz. Esto puede afectar al bienestar del recién nacido, así como aumentar el riesgo de que tanto la madre como el niño desarrollen afecciones potencialmente mortales como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes en etapas posteriores de la vida.
Los nuevos hallazgos involucraron a científicos del Laboratorio Sferruzzi-Perri del Centro de Investigación de Trofoblastos de la Universidad de Cambridge y del Departamento para la Promoción de la Salud de la Mujer y el Recién Nacido de la Universidad de Chile en Santiago, y son publicados por la revista Acta Physiologica.
La coautora principal, la profesora Amanda Sferruzzi-Perri, profesora de Fisiología Fetal y Placentaria y miembro del St John’s College de Cambridge, dijo: “Las mujeres que comen dietas que tienden a tener un alto contenido de azúcar y grasas pueden no darse cuenta del impacto que eso podría estar teniendo en su salud, especialmente si no hay un cambio obvio en su peso corporal”.
Y agregó: “Pueden tener una mayor adiposidad, mayores niveles de masa grasa, que sabemos que es un predictor de muchos problemas de salud. Eso puede no tener un impacto abierto en su capacidad para quedar embarazada, pero podría tener consecuencias para el crecimiento del bebé antes del nacimiento y la salud y el bienestar del bebé después del nacimiento”.
Una alta proporción del calcio consumido, es absorbido y aprovechado por el cuerpo (Getty)Se sabe: una dieta alta en grasas y azúcar contribuye al aumento del índice de masa corporal (IMC) y obesidad no solo en los países desarrollados, sino también en los países en desarrollo en urbanización. Como resultado, poco más de la mitad de las mujeres (52,7%) en muchas poblaciones de todo el mundo tienen sobrepeso o son obesas cuando conciben, lo que provoca problemas tanto para lograr como para mantener un embarazo saludable.
En este nuevo estudio, se alimentó a un grupo de ratones con una dieta de gránulos con alto contenido de grasa procesado con leche condensada endulzada durante solo tres semanas antes del embarazo, durante las tres semanas de embarazo en sí y después del nacimiento. Esta dieta fue diseñada para imitar el contenido nutricional de una hamburguesa de comida rápida, patatas fritas y un refresco azucarado.
La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a un bebé. La leche humana está perfectamente diseñada para satisfacer las necesidades nutricionales e inmunológicas protegiendo a los niños y niñas de enfermedades comunes, a corto y a largo plazo (Gettyimages)El objetivo era determinar los impactos en la fertilidad, el crecimiento del feto y los resultados neonatales. Los investigadores descubrieron que incluso una dieta alta en grasas a corto plazo y alta en azúcar impactó en la supervivencia de los cachorros de ratones en el primer período posterior al nacimiento, con una mayor pérdida durante el tiempo que la madre estaba alimentando a su descendencia. Las proteínas de la leche son muy importantes para el desarrollo del recién nacido, pero se descubrió que la calidad era mala en las madres ratón que comen la dieta alta en grasas y azúcares.
“Queríamos saber qué estaba pasando, porque las madres se veían bien, no eran grandes en cuanto a su tamaño. Pero lo que encontramos fue que, aunque los ratones parecían tener tasas aceptables de quedar embarazadas, tenían mayores cantidades de tejido adiposo, grasa, en su cuerpo durante y al comienzo del embarazo”, dijo el profesor Sferruzzi-Perri.
Entre las conclusiones se determinó que terminaron con hígados grasos y hubo una formación alterada de la placenta. El peso del feto en sí no se vio afectado. Fue evidente que la nutrición del feto cambiaba en el embarazo. Se descubrió que el desarrollo de la glándula mamaria y su composición de proteínas de la leche estaban alteradas.
También se descubrió que el desarrollo de la glándula mamaria y su composición de proteínas de la leche estaban alteradasEl profesor Sferruzzi-Perri dijo que es importante que las mujeres sean educadas sobre cómo llevar una dieta saludable y equilibrada antes de intentar quedar embarazadas, así como durante el embarazo y después. También le gustaría ver más apoyo para el embarazo adaptado a las madres individuales, incluso si se ven exteriormente saludables. “Se trata de tener una dieta de buena calidad para que la madre tenga leche de buena calidad para que el bebé pueda prosperar”, dijo.
La importancia de los primeros 1000 días
Consultada por Infobae, la licenciada Nadia Hrycyk (MN 5430 Nutricionista- UBA) sostuvo que cada vez mas estudios científicos demuestran que una nutrición adecuada en las primeras etapas de la vida influye en el crecimiento, el desarrollo y en la prevención de enfermedades que puedan desarrollarse en la edad adulta. “Por este motivo se habla de los primeros mil días, que van desde el comienzo del embarazo hasta que el bebe cumple los 2 años de vida, donde influye no solo la genética sino también el ambiente y los hábitos donde se desarrolla ese niño”, dijo.
“La calidad de la alimentación de la madre y sus hábitos son fundamentales porque también esta demostrado que la ingesta de alimentos procesados, comidas rápidas, jugos y gaseosas con exceso de grasas y azúcares, durante el embarazo y la lactancia, puede dañar la placenta en el periodo embrionario y aumentar el riesgo de la madre, del bebe o de un niño que recibe cantidades elevadas de azúcar y grasas, de desarrollar enfermedades metabólicas como diabetes, sobrepeso, obesidad, hígado graso o enfermedades del corazón, a lo largo de toda su vida”, agregó la especialista quien además se desempeña como nutricionista de Servicios Saludables.
La licenciada Nadia Hrycyk (MN 5430 Nutricionista- UBA) sostuvo a Infobae que cada vez mas estudios científicos demuestran que una nutrición adecuada en las primeras etapas de la vida influye en el crecimiento, el desarrollo y en la prevención de enfermedades que puedan desarrollarse en la edad adulta Foto: Uwe Anspach/dpa“Los primeros mil días es el período mas importante y con mayor oportunidad para incorporar buenos hábitos en la mujer embarazada, como también durante la lactancia y para promover el desarrollo de todas las potencialidades del niño porque es una etapa de mayor plasticidad, se forman órganos y tejidos, y se presenta el mayor desarrollo del potencial físico e intelectual”, sumó Nadia Hrycyk.
Según detalla la especialista, durante el embarazo y la lactancia, “se recomienda que la madre tenga una alimentación saludable basada en proteínas como carnes, huevos, legumbres, frutos secos, rica en calcio y en fibra con la mayor variedad de frutas y verduras”, cuanto mas variada sea la alimentación de la madre, mas sabores va a percibir el bebe en la leche materna porque “esta demostrado que los diferentes alimentos pueden cambiar el sabor de la leche y esto acostumbra al bebe a nuevos sabores y es menos probable que rechace alimentos nuevos cuando comienza la alimentación complementaria a partir de los 6 meses de edad”, expresó.
“Es importante destacar que el sistema inmunológico del bebe tiene que ser capaz de combatir infecciones y muchas otras enfermedades, y las responsables de entrenar ese sistema inmune son las baterías del intestino, antes llamado flora intestinal y ahora bien llamado microbiota, y son todos los microorganismos que maduran con el bebe, por eso es importante durante el embarazo y la lactancia evitar los productos procesados con exceso de azúcares y grasas para que la mama tenga la mejor microbiota posible porque las bacterias del intestino materno pasaran al intestino del bebe y también pasaran las mejores baterías de la mama a través de la leche materna lo que representa una buena salud para el bebe a largo plazo”, cerró Hrycyk.
La OMS y las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) recomiendan el consumo de 1200 miligramos de calcio por día, a partir del segundo trimestre del embarazo y durante todo el período que dure la lactancia materna (Getty)Si bien son múltiples los nutrientes que forman parte de un plan alimentario equilibrado, la incorporación del calcio es clave durante el embarazo y el periodo de lactancia ¿Por qué? Porque el bebé en desarrollo necesita del calcio para formar huesos y dientes, así como también para el desarrollo de su corazón, nervios y músculos. El consumo adecuado de calcio por parte de la mujer embarazada puede reducir el riesgo de hipertensión arterial e incluso de preclampsia, una complicación propia de las embarazadas asociada a la alta presión.
“Los productos lácteos juegan un papel fundamental durante el embarazo y la lactancia ya que nos aseguran un adecuado aporte de energía, proteínas de alto valor biológico, son fuente de aminoácidos esenciales, vitaminas del grupo B, calcio y vitamina D, entre otros nutrientes”, explicó en una nota reciente con Infobae la licenciada en Nutrición Silvina Tasat (MN 1495).
La Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel mundial, y las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), en el ámbito nacional, recomiendan el consumo de 1200 miligramos de calcio por día, a partir del segundo trimestre del embarazo y durante todo el período que dure la lactancia materna.
FuentE: Infobae
Salud
Cómo aprender a distinguir el estrés de la ansiedad
La ansiedad es un conjunto de procesos psicológicos y fisiológicos que aparecen cuando se perciben peligros reales o percibidos y que nos predispone a reaccionar rápidamente a la menor señal de que hay que hacerlo. Además, hace que el sistema nervioso permanezca en un estado de alta activación, de manera que se vuelve más sensible a los estímulos imprevistos.
Se trata de una respuesta adaptativa del ser humano, siempre que esta sea proporcional al estímulo que la desencadena, pero es una señal de alarma que, si se prolonga en el tiempo sin motivo aparente, nos está avisando de que tenemos algo que revisar en nuestra vida.
En la actualidad, es común escuchar frases como “es que esto me da ansiedad” o “qué ansiedad me da tanta espera”. Si bien es verdad que conocemos mejor ciertos estados mentales que antes se agrupaban bajo otras denominaciones, en muchas ocasiones usamos mal los términos ansiedad y estrés.
La psiquiatra española Ana Isabel Sanz, especializada en trastornos afectivos y ansiedad, explica el estrés como el proceso de activación fisiológica derivado de la valoración de una demanda externa y la percepción de nuestros propios recursos para afrontarla.
“Cuando percibimos que la exigencia de una situación externa supera los recursos de que disponemos para hacerle frente, el organismo pone en marcha toda una cadena de respuestas ‘excepcionales’. Entre ellas, la activación de eje hormonal que conecta el cerebro con las glándulas suprarrenales y cuyo protagonista principal es el cortisol”, dijo.
En la actualidad, el estrés constituye una respuesta adaptativa y necesaria para responder a los diferentes requerimientos de nuestra vida: un ascenso laboral, un examen, el aprendizaje de una nueva competencia, un evento social, el inicio de la convivencia con una pareja, la enfermedad propia o de un ser querido. No es una respuesta patológica y solo lo será cuando se prolongue en el tiempo o en condiciones desfavorables (situación personal de vulnerabilidad, falta de apoyo, condiciones negativas del entorno laboral, social o familiar).
Los matices de la ansiedad
Cuando la respuesta de alarma o de lucha no obedece a un reto concreto, sino a un estímulo que se percibe como amenazante internamente sin correlación con un hecho real concreto, es cuando aparece la ansiedad. Las respuestas pueden ser parecidas a las que caracterizan el estrés (activación fisiológica con aceleración del ritmo cardíaco, cambio de la frecuencia y profundidad de la respiración, aumento generalizado de la tensión muscular, emociones dominadas por el miedo), pero el estímulo es distinto, señaló la experta.
La psicóloga indicó que la ansiedad no suele identificarse en el entorno, sino en nuestro mundo interior: anticipamos amenazas futuras que son suposiciones o hipótesis acerca de posibles problemas futuros que construye nuestro cerebro en base a distorsiones de nuestra cognición.
Por otro lado, en las redes sociales proliferan videos que alaban las bondades de determinados suplementos para combatir la ansiedad, pero Valeria Medina Rivera, neuropsicóloga española, dice que, pese a que existe una conexión real entre el intestino y el cerebro y que ciertas bacterias de la microbiota intestinal pueden influir en la regulación emocional, con el estrés o la producción de neurotransmisores como la serotonina, la investigación aún es limitada, por lo cual no se justifica el uso generalizado de suplementos como tratamiento principal.
“Es importante no caer en la automedicación ni minimizar síntomas que pueden requerir intervención clínica. En situaciones de estrés, puede ser útil consultar con un profesional sobre la posible utilización de suplementos, siempre de forma individualizada y supervisada”, explica. “La base del abordaje debe ser siempre incorporar estrategias de regulación eficaces en el día a día: técnicas de relajación, actividad física, planificación de tiempos y entrenamiento de atención plena”, expresó.
No minimizar la ansiedad
Sanz subraya que la ansiedad no tratada afecta de forma importante nuestro bienestar mental y físico, a la vez que puede llegar a convertirse en un trastorno crónico que nos incapacita personal, social y laboralmente e, incluso, puede complicarse con otros trastornos de la conducta, como la depresión, los trastornos de sueño y alimentación o el abuso de fármacos o de drogas. “Afecta nuestro bienestar básico. Suele iniciarse por alterar el sueño o la capacidad de alimentarse correctamente. Altera la capacidad de concentración y el rendimiento cognitivo en tareas complejas y cotidianas”, asegura.
Además, comenta que la ansiedad mantenida en el tiempo distorsiona nuestro estado anímico. Es la responsable de esos estados crónicos de irritabilidad, tristeza o desesperanza, que en casos complejos pueden llevar a deterioro del autocuidado e incluso a autolesiones y conductas de riesgo y que también alteran nuestra capacidad de relacionarnos socialmente y, con frecuencia, impactan en una limitación de nuestro contacto con otras personas y en la evitación de actividades laborales o lúdicas que implican salir del círculo donde nos sentimos seguros.
Trabajar la estimulación cognitiva con un profesional
El psicólogo es el que debe identificar si lo que nos pasa es ansiedad o estrés y Medina Rivera dice que la evidencia científica muestra que lo más eficaz suele ser combinar terapia psicológica (especialmente la terapia cognitivo-conductual) con medicación, especialmente en los casos de ansiedad moderada a grave, pero hay otras herramientas que pueden ayudar.
“La estimulación cognitiva ayuda a entrenar ciertas habilidades mentales. Por ejemplo, aprender a frenar pensamientos repetitivos para reducir la rumiación o mejorar la planificación de tareas para aumentar la percepción de control y reducir la incertidumbre. Finalmente, trabajar la atención para potenciar técnicas de atención plena. También contribuye a desarrollar la flexibilidad mental para evitar la rigidez y adaptarse mejor a los cambios. Revisar y aprender de los errores permite ajustar la conducta sin caer en una vigilancia constante”, culminó.
Fuente: TN
Salud
Preocupación en los dermatólogos por el aumento de casos de brotes y picazón en la cara al usar el celular
Para muchas personas, el cuidado de la piel empieza y termina en el baño: limpieza, crema y algún sérum. Sin embargo, hay un objeto que toca las manos decenas de veces por día, va del bolsillo a la cama, pasa por mesas, transportes y bolsos y con frecuencia queda apoyado sobre la mejilla: el celular. Ese contacto repetido puede convertirse en un problema para la piel.
Aunque no existe un diagnóstico formal de “acné por celular”, sí aparece como una forma coloquial de describir un fenómeno que en la práctica se ve cada vez más.
El mecanismo no depende de una sola causa. Por un lado, la pantalla acumula grasa, sudor, restos de maquillaje, polvo y bacterias de las manos y de las superficies. Por otro, el calor del aparato y la fricción contra la piel pueden alterar la barrera cutánea y favorecer que los poros se obstruyan. A eso se suma que muchas personas se tocan la cara mientras usan el teléfono, lo que multiplica la transferencia de suciedad.
No siempre provoca acné, pero sí puede empeorarlo
“Cuando la pantalla se presiona contra la piel, especialmente en las mejillas y la mandíbula, esa acumulación de residuos puede transferirse a la piel”, advirtió Munir Somji, médico británico y fundador de DrMediSpa, en el Reino Unido. El especialista explicó además que los teléfonos “entran en contacto con nuestras manos, bolsos, maquillaje e innumerables superficies a lo largo del día”, por lo que la acumulación de grasa, bacterias y residuos es rápida.
En la misma línea, “algunos pacientes desarrollaron brotes asimétricos de acné en un lado de la cara”, señaló Derrick Phillips, dermatólogo británico consultor en Londres. Ese detalle no es menor: muchas veces los granitos o la irritación aparecen justo del lado en que se sostiene el teléfono durante las llamadas.
Los especialistas aclaran que el celular difícilmente sea la única causa del acné. Pero sí puede funcionar como un agravante en personas con piel grasa, sensible o con tendencia a los brotes. De hecho, el acné ya es de por sí un problema muy frecuente: revisiones epidemiológicas recientes indican que afecta aproximadamente al 85% de los jóvenes de 12 a 25 años, mientras que otra revisión ubica su prevalencia global puntual en torno al 9,4%.
Cuando el problema no es el acné sino una reacción en la piel
El segundo punto de alerta no tiene que ver con los poros, sino con la alergia de contacto. La literatura médica viene describiendo desde hace años casos de dermatitis asociados al uso de teléfonos móviles, sobre todo por exposición a metales como níquel y cobalto. Una revisión publicada en Dermatitis encontró 37 casos reportados de dermatitis alérgica de contacto relacionada con teléfonos móviles y señaló que los alérgenos metálicos, en especial níquel y cromo, fueron los más frecuentemente implicados.
Otro trabajo, realizado en Brasil y publicado en Contact Dermatitis, evaluó 20 modelos de celulares y detectó liberación de níquel en el 64,7% de ellos y resultados positivos para cobalto en varias partes del dispositivo, incluido el cargador en el 41,1% de los casos.
No se trata de un dato menor. La Academia Estadounidense de Dermatología estima que más del 18% de las personas en América del Norte es alérgica al níquel, uno de los desencadenantes más comunes de dermatitis de contacto.
En esos cuadros, la piel no suele mostrar “granitos” típicos de acné sino picazón, ardor, enrojecimiento, descamación o una especie de eccema en la zona que entra en contacto con el aparato. En algunos casos, el problema aparece cerca de la oreja, en la mejilla o incluso en las manos.
Hábitos simples que pueden hacer una diferencia
“Las preocupaciones más comunes suelen ser brotes y poros obstruidos, especialmente en las mejillas, la mandíbula y la barbilla”, explicó Somji. Y agregó que algunas personas también pueden notar irritación o enrojecimiento, sobre todo si ya tienen piel sensible o reactiva. Phillips sumó otro factor: “El calor del dispositivo, la fricción contra la piel y la oclusión… pueden atrapar el sebo, el sudor y la suciedad en los poros”.
La buena noticia es que no hacen falta medidas complicadas para reducir el riesgo. Los dermatólogos consultados recomiendan algo sencillo y bastante olvidado: limpiar el celular todos los días. “Incluso una limpieza rápida una vez al día puede ayudar a reducir la acumulación de grasa y bacterias”, señaló Somji. Para hacerlo de forma segura, sugirió un paño de microfibra con limpiador para pantallas a base de alcohol o toallitas desinfectantes aptas para dispositivos electrónicos. Phillips, por su parte, advirtió que la lavandina o los detergentes fuertes pueden dañar la pantalla y dejar residuos irritantes.
También conviene:
- usar auriculares o manos libres para evitar apoyar el teléfono en la cara;
- no manipular el celular con las manos sucias y luego tocarse el rostro;
- limpiar con frecuencia la funda;
- evitar usar el teléfono pegado a la piel si se acaba de hacer ejercicio o si hay maquillaje;
- consultar a un dermatólogo si aparece un sarpullido persistente, localizado siempre en la misma zona.
En definitiva, no todo brote tiene que explicarse por las hormonas, el estrés o la alimentación. A veces, el problema puede estar mucho más cerca: en ese objeto que se usa a toda hora y casi nunca se limpia. Para una piel que ya viene sensible, el celular puede ser el detalle que falta para empeorar un cuadro o disparar una reacción.
Fuente: TN
Salud
La dieta sencilla que ayuda a mantener la mente joven: cómo adoptarla
Muchas veces nos pasa que no pensamos en lo que comemos debido a que vivimos en una vorágine diaria que incluye trabajo, familia e hijos en edad escolar. Pero tenemos que tener en cuenta que la alimentación es la base de una buena vida y de un buen envejecimiento.
Es bien sabido que con la dieta mediterránea podemos preservar el buen funcionamiento y estado del corazón y del cerebro. Además, tiene efectos beneficiosos para nosotros.
Por su parte, y aunque es menos conocida, la dieta DASH ayuda a prevenir y tratar la hipertensión arterial.
Sin embargo, hay una dieta que es menos conocida aún, pero no por ello poco útil: se trata de la dieta MIND (por sus siglas en inglés, Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delaypor), pero que en español se traduce como Intervención mediterránea DASH para el retraso neurodegenerativo. Se trata de una dieta que une ambos patrones para proteger la salud cerebral.
La nutricionista española Patricia L. Vilca Salazar, de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), explica que esta dieta se desarrolló con el objetivo de proteger el cerebro y ralentizar el deterioro cognitivo, especialmente en personas mayores. Para este fin, selecciona alimentos presentes en ambas dietas -Mediterránea y DASH- que son ricos en:
- Antioxidantes.
- Vitaminas E, B6 y B12.
- Minerales: zinc y magnesio. “Ambos tienen un papel fundamental en la protección contra el deterioro cognitivo”, dice Vilca.
Según los resultados de un estudio que se publica en la revista científica, Journal of Neurology: Neurosurgery & Psychiatry, esta combinación de patrones alimentarios podría ayudar a ralentizar los cambios estructurales que se producen en el cerebro a medida que envejecemos. La dieta MIND se asocia con menor pérdida de tejido, especialmente de materia gris, y menor agrandamiento ventricular. Ambas cosas se asocian con mejor salud cerebral.
Alimentos recomendados para una buena salud cerebral
Vilca comenta las recomendaciones de consumo regular que hace esta dieta para obtener estos beneficios cognitivos. “Por el patrón de alimentos que contiene la dieta MIND, no está limitada a personas con patologías específicas”, señaló.
La dieta MIND establece frecuencias concretas para los grupos de alimentos. Entre los recomendados o protectores para la salud cognitiva se encuentran:
- Verduras de hoja verde, como la col, la rúcula, la lechuga, la espinaca. Se aconseja tomar 6 o más raciones a la semana.
- Otras verduras como las zanahorias, el brócoli, la coliflor, la calabaza, las berenjenas, los ajíes, los tomates y los porotos aportan sus beneficios y se pueden consumir en una o más raciones a la semana.
- Consumo de bayas, como los arándanos, las frutillas, frambuesas o moras, una o más veces a la semana.
- Cereales integrales, como el arroz integral, la pasta integral, el pan integral: tres o más raciones/día
- El consumo de carne se debe limitar a dos o tres veces a la semana y se aconseja elegir aves de corral como pollo o pavo (sin piel).
- Optar por pescado azul por lo menos una vez a la semana.
- Legumbres: cuatro o más veces/semana.
- Se pueden incluir todos los frutos secos y se aconseja tomar un puñado más de cinco veces a la semana
- Grasas saludables: incluir el consumo de aceite de oliva virgen extra como grasa de uso culinario habitual.
Otros alimentos que también son buenos
Vilca dijo que se considera que estos alimentos ayudan a cuidar la salud cerebral, pero esto no implica que no haya que consumir, por ejemplo, frutas, huevos, pescado blanco, entre otros alimentos que no se mencionan. “Lo que sí hay que tener en cuenta es el asesoramiento personalizado. Algunas personas tienen ciertas condiciones médicas o toman medicamentos que requieren adaptar la dieta a sus necesidades y un personal sanitario podrá orientar mejor”, indicó.
Además, cómo cocinamos los alimentos también importa. Las formas de preparación que mejor mantienen los nutrientes y hacen que usemos pocas grasas son el vapor, la plancha, los guisos, el horno y saltear con poco aceite.
Por otro lado, como en otros patrones alimentarios se aconseja eliminar, limitar o consumir esporádicamente dulces y repostería, grasas saturadas y trans, carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, y alimentos fritos
Cómo adoptar la dieta MIND
Según Vilca, no se trata de cambiar de la noche a la mañana cómo comemos: “Mi principal consejo es que cada pequeño cambio cuenta y se debe de evitar pensar en prohibición; en su lugar, centrarse en la concienciación. Todo tiene un proceso y lo importante es que nuestra alimentación se adapte a nuestro entorno, necesidades y preferencias”. Para ello, la nutricionista nos da algunas pautas sencillas para comer mejor:
- Intentar que la mitad del plato en cada comida sea verde, al menos una vez al día.
- Cambiar las carnes rojas, especialmente las ultraprocesadas, por carne de ave o de pescado blanco y/o azul.
- Usar aceite de oliva en lugar de margarina.
- Consumir de forma ocasional mantequilla, priorizando el consumo de aceite de oliva.
- Consumir de preferencia quesos menos curados, por su alto contenido en grasas saturadas y sal. “Por comerlos de vez en cuando no pasa nada”, apunta Vilca.
- Elegir frutas frescas y estacionales como postre habitual.
- Agregar bayas como los arándanos en ensaladas o para acompañar yogures y en el desayuno.
Aparte de la alimentación, para la salud del cerebro es muy importante llevar un estilo de vida saludable, que incluya dormir bien, realizar actividad física, estar mentalmente activo, mantener relaciones sociales, dejar de fumar y realizar los controles de salud rutinarios.
Fuente: TN