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Comer en espacios cerrados: cuál es el riesgo de contagio para los vacunados con las dos dosis
Contar con las dos dosis de vacunación no evita los contagios de coronavirus, aunque sí las hospitalizaciones. ¿Qué tan seguro es comer o hacer ejercicios en lugares cerrados? ¿Pueden los abuelos completamente vacunados visitar a sus nietos?
Aunque contar con el esquema completo de vacunación protege eficazmente contra casos graves de COVID-19, los especialistas recomiendan una serie de cuidados para evitar los contagios, como el uso de mascarillas, permanecer en lugares ventilados y el prudente distanciamiento social. Pero aún cuando las personas estén vacunadas con las dos dosis ¿cómo prevenirse en eventos sociales, como una salida a un restaurante, una visita a familiares o en el gimnasio?
El gobierno dispuso a comienzos de agosto una moderación de las medidas restrictivas, ante la tendencia a la baja en los números de contagios, hospitalizaciones y muertes, por lo que es posible, en espacios cerrados, la práctica de deportes, eventos sociales, culturales, recreativos y religiosos y las actividades realizadas en cines, teatros, clubes, locales gastronómicos, centros culturales, gimnasios, casinos y bingos, con un aforo del 70%. También está permitida la asistencia a centros de día y clubes de adultos mayores con un aforo del 70%, cuyos asistentes cuenten con el esquema completo de vacunación contra la COVID-19, y hayan transcurrido 14 días desde entonces. Están permitidas también las reuniones sociales en domicilios particulares de hasta 10 personas si se realizan en espacios interiores, y de hasta 20 personas si se realizan al aire libre.
En Argentina hasta hoy había 14.132.981 personas con las dos dosis de vacunas, según datos del Monitor Público de Vacunación, en tanto que otras 27.797.557 tenían una sola dosis.
Pero cuando se espera que pronto la variante Delta, muchos más contagiosa que las anteriores, comience a circular en forma comunitaria en poco tiempo más, es posible protegerse adoptando algunas acciones que recomiendan especialistas.
Más allá de la prevención que implica la vacunación, es necesario adoptar otras acciones para evitar los contagios. Las gotitas con patógenos que expelen las personas contagiadas viajan por el aire en interiores cuando las personas hablan, respiran o comen. En los últimos meses se supo que la transmisión por el aire juega un papel muy importante en la propagación del COVID-19, en comparación con los primeros tiempos de la pandemia, cuando el lavado de manos se consideraba la principal recomendación para evitar la transmisión.
“El SARS-CoV-2 es un virus que se multiplica en las vías respiratorias, las actividades respiratorias emiten gotitas muy pequeñas con carga viral (aerosoles) y podemos contagiarnos inhalando directamente estos aerosoles hacia nuestros pulmones”, explicó Sandra Cordo, doctora en Ciencias Químicas e investigadora del Conicet a Infobae. “Hay personas infectadas que no se enferman, no presentan ningún tipo de síntoma, llamados asintomáticos, personas que se enferman manifestando síntomas leves o intermedios y, por último, están los que se enferman con una sintomatología grave, que requiere hospitalización y, frecuentemente, asistencia respiratoria” que en su mayoría son personas adultas que no han sido vacunadas.
Si en un gimnasio “no hay nadie cerca de ti, entonces es bastante seguro", dijo la especialista (FOTO: Mario Jasso Cuartoscuro.com)En los tres casos, todos producen partículas virales, “todos tienen virus multiplicándose en sus sistemas respiratorios, esto quiere decir que todas estas personas contagian”, advirtió Cordo.
La médica Leana Wen, médica de urgencias y de política y gestión sanitaria en la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken de la Universidad George Washington, señaló que si en un hogar todas las personas están vacunadas con las dos dosis y se encuentran sanas “es posible que estén dispuestos a asumir más riesgos. Podría concluir que incluso si fuera probable que ocurriera una infección por COVID-19 después de estar vacunado, este sería un caso leve y estaría de acuerdo con asumir ese riesgo para continuar con sus actividades prepandémicas”, dijo.
“Alguien más podría decidir que, debido a que vive en casa con niños más pequeños no vacunados o familiares inmunodeprimidos, quiere ser más cauteloso”, precisó.
“Creo que ambas opciones son igualmente razonables. La gran mayoría de la propagación de COVID-19 se debe a personas que no están vacunadas. Las personas vacunadas no son una amenaza para la salud pública y deben poder ejercer su propio juicio sobre qué actividades son lo suficientemente seguras para ellos”, subrayó.
Respecto de algunas preguntas en concreto, la especialista precisó:
-¿Qué riesgo existe al comer en un local gastronómico? “Comer en el interior de un restaurante definitivamente tiene más riesgos que cenar al aire libre. ¿Cuál es ese riesgo? Depende de varios factores. Para empezar, ¿cuál es la configuración del espacio en el restaurante? Un lugar muy concurrido y mal ventilado tendrá un riesgo mayor que un lugar en el que podría haber más espacio de separación entre comensales”, precisó.
“Además, ¿con quién vas a cenar? Si se sabe que todos los miembros de tu grupo están completamente vacunados, y estas son las únicas personas que estarán cerca de ti, ese es un escenario más seguro que si los miembros de tu propio grupo no estuvieran vacunados. También analizaría la tasa de transmisión de virus en tu comunidad. Cuanto menor sea la tasa, potencialmente más segura es”, consideró la especialista.
Respecto de la asistencia o no a un gimnasio, Wen señaló que también “depende de las circunstancias” porque si “no hay nadie cerca de ti, entonces es bastante seguro. Si estás tomando clases de gimnasia al aire libre, el riesgo también es bajo. Pero si vas, por ejemplo, a una clase de ejercicio de alta intensidad en la que muchas personas respiran con dificultad, cerca unas de otras, y no sabes si están vacunadas, el riesgo es sustancialmente mayor”, aseguró.
Al ser consultada en CNN en Español acerca del riesgo de contagio que implican los viajes, remarcó que al desplazarse “en avión es bastante bajo y puede reducirse aún más si usas una mascarilla de alta calidad como una N95 o KN95. La mayor preocupación es lo que sucede una vez que llegas a tu destino” porque depende mucho de la circulación de virus en cada lugar.
En cuanto a las reuniones privadas, si todas las personas están vacunadas “el riesgo es mucho menor que si las mismas personas estuvieran juntas, pero no estuvieran vacunadas. Un estudio de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU) de esta semana encontró que aquellos que no están vacunados tienen cinco veces más probabilidad de contraer COVID-19 que los vacunados y una probabilidad 29 veces mayor de ser hospitalizados o morir de coronavirus”.
El nivel de riesgo de contagio, aunque sean personas vacunadas con dos dosis “no es cero, pero es bastante bajo. Eso es particularmente cierto si las otras personas en la reunión tienen un nivel similar de tolerancia al riesgo y no participan en actividades de alto riesgo, por ejemplo, si siempre usan cubrebocas cuando están en espacios públicos en interiores y si evitan lugares de mayor riesgo como bares y restaurantes llenos de gente”, puntualizó.
La especialista también señaló que es seguro mantener las burbujas pandémicas, es decir “socializar solo con personas en el mismo grupo dentro de interiores”.
Cuando se le preguntó si los abuelos vacunados con dos dosis pueden reunirse con sus nietos no vacunados, Wen respondió afirmativamente: “Aconsejaría a los abuelos que están preocupados por transmitir el COVID-19 a sus nietos no vacunados que pueden optar por reducir su propio riesgo en los tres a cinco días antes de ver a sus nietos. Podrían abstenerse de reuniones en interiores con otras personas durante este período”.
“Mi consejo es el mismo al revés, para los nietos, si los abuelos son particularmente vulnerables. Los nietos siempre pueden asegurarse de usar mascarillas en interiores alrededor de otros en los tres a cinco días antes de reunirse”, agregó. También es posible verse con los seres queridos al aire libre, “el exterior sigue siendo mucho más seguro que el interior”, manifestó.
Respecto de los espacios abiertos, el gobierno permitió desde comienzos de este mes “la realización de excursiones y actividades turísticas de acuerdo a los protocolos y normativa vigente, que se efectúen exclusivamente en transportes que permitan mantener ventilación exterior adecuada de manera constante y cruzada”, lo mismo que “las reuniones y actividades en espacios públicos de hasta 100 personas”.
Los profesores del MIT, Martin Bazant, que dicta ingeniería química y matemáticas aplicadas, y John Bush, experto en matemáticas aplicadas, desarrollaron un método, publicado en mayo pasado, para calcular el riesgo de exposición al COVID-19 en un entorno interior que tiene en cuenta una variedad de problemas que podrían afectar transmisión, incluida la cantidad de tiempo que se pasa en el interior, la filtración y la circulación del aire, la inmunización, las cepas variantes, el uso de barbijos y hasta la actividad respiratoria como respirar, comer, hablar o cantar.
Ante esto permanecer a dos metros de distancia puede no ser suficiente cuando las personas están adentro por períodos prolongados de tiempo. Por ejemplo, “20 personas reunidas en el interior durante un minuto probablemente esté bien, pero no en el transcurso de varias horas. Los espacios pequeños y mal ventilados donde muchas personas pasan mucho tiempo juntas ponen a las personas en mayor riesgo”, alertó.
“A menudo, el espacio es lo suficientemente grande, la ventilación es lo suficientemente buena, la cantidad de tiempo que las personas pasan juntas es tal que esos espacios se pueden operar de manera segura incluso a plena capacidad y el apoyo científico para la capacidad reducida en esos espacios realmente no es muy bueno”, advirtió Bazant.
El SARS-CoV-2 causante de la actual pandemia de coronavirus se propaga y contagia al inhalar aerosoles cargados con partículas virales que pueden acumularse y permanecer en el aire durante horas, algo que también ocurre con otros virus respiratorios como la gripe, el MERS-CoV, el sarampión o los rinovirus que causan el resfriado común.
Es una conclusión importante porque antes los especialistas creían que los virus respiratorios (también el SARS-CoV-2) se propagaban a través de superficies contaminadas o con las gotitas que las personas infectadas expelían con la tos o los estornudos, una teoría que no explicaba ni los numerosos eventos de superdifusión observados en esta pandemia, ni las grandes tasas de transmisión y contagio detectada en interiores.
Un equipo multidisciplinar de investigadores de Estados Unidos, Israel y Taiwan, liderados por Chia C. Wang, de la Universidad Nacional de Sun Yat-sen (Taiwan), recopiló y analizó información científica sobre cómo se propagan el coronavirus y otros virus respiratorios.
Los detalles del estudio se publicaron el jueves último en la revista Science. Los investigadores revisaron abundante documentación sobre eventos de superdifusión observados durante la pandemia, y descubrieron que todos los estudios mostraban sistemáticamente que la transmisión aérea es la vía de propagación más probable, no los contactos superficiales o el contacto con grandes gotas.
Además, en todos los eventos de superdifusión, los casos se produjeron al inhalar el aire de una misma habitación de lugares muy concurridos en los que permanecían una hora o más, que estaban mal ventilados y en los que las mascarillas se usaban mal o no se usaban.
También revisaron pruebas recogidas en otro tipos de estudios -muestras de aire, estudios basados en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y/o en cultivos celulares, análisis epidemiológicos, estudios clínicos y de laboratorio, y trabajos de modelización- y concluyeron que la transmisión por vía aérea es una vía de transmisión importante, o incluso dominante, para la mayoría de las enfermedades respiratorias, no sólo para la COVID-19.
“La transmisión por inhalación de aerosoles cargados de virus se ha infravalorado durante mucho tiempo. Toca revisar los modelos de prevención convencionales y adaptarlos a los aerosoles para proteger contra esta vía de transmisión”, concluyó el líder del estudio, Chia C. Wang.
Fuente: Infobae.com
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Comenzó a coser a los 5 años, se convirtió en diseñador de alta costura y hoy viste a su sobrina para “sanar a su niño interior”
Hay una escena que se repite en la casa de Michel: él llega con una tela nueva y Calu se acerca. La mira, la toca, la observa frente al espejo. Tiene apenas tres años, pero ya sabe que detrás de ese retazo puede aparecer un vestido, una pollera o alguna otra prenda hecha especialmente para ella.
No necesita demasiadas explicaciones. Su tío es diseñador y desde que ella era bebé encontró en esos pequeños pedacitos una manera de compartir con ella algo que lo acompaña desde que era un nene.
“Desde chiquito me gustaba hacer ropita para muñecas. A los cinco arranqué cosiendo a mano, pero por bullying lo dejé de hacer”, relata a TN el joven diseñador sobre sus primeros pasos en la costura.
Sin embargo, pese a los comentarios, el deseo de crear permanecía intacto a pesar del contexto y finalmente el sueño reflotó: “Como me veía muy triste, a los 12 mi padrastro me regaló mi primera máquina para coser. Ahí arranqué y no paré, hacía ropa que quería comprarme y no podía”.
Ese impulso creativo pronto se convirtió en un gesto hacia su entorno más cercano. “Mi mamá una vez me pidió un kimono de una marca costosa, me mostró una foto, fuimos a buscar la tela y ahí arranqué a hacer más ropita para otros”, recuerda.
Con el tiempo, fue ganando experiencia y emprendiendo a pequeña escala: “También un tiempo laburé por mi cuenta y les hice ropa a las egresadas de colegios de la zona”. Y hoy, el boca a boca a es su mayor marketing.
El sueño de vestir a Calu: moda, complicidad y juego
La llegada de un nuevo integrante a la familia marcó un punto de quiebre tanto en su vida personal como en su vocación. Su hermana quedó embarazada y Michel no dudó en empezar a diseñar para la pequeña que venía en camino.
“Empecé a hacer ropita de nena para Calu. Al principio tenía miedo de que no le gustara, pero ella salió re coqueta. Le encanta cuando nos vestimos a juego y le hago ropita que acá no hay”, cuenta emocionado sobre su sobrina de tres años.
La dinámica entre ambos trascendió el simple vestuario para convertirse en una complicidad única. “Lo de matchear arrancó por hacer ropa para mí; siempre me sobraba poquito de tela y no la iba a tirar. Calu era re bebé, tenía cuatro meses, yo me había hecho una camisa blanca de lino y dije ‘le voy a hacer una pollerita’, Así fui haciéndole prendas con todo lo que sobraba. Cuando fue más grande era más fácil, porque compraba una tela y le preguntaba qué quería que haga, me decía ‘quiero un vestido’, yo me hacía una camisa y combinabamos”, detalla.
Hoy en día, la pequeña es su mayor crítica y compañera de proyectos. “Yo estoy muy presente siempre en su vida, es muy malcriada porque es mi sobrina única: ella pide algo y lo tiene. Después de tanto escucharme, no dice ‘me gusta’, me dice ‘no me mata’, y cuando le gusta algo dice ‘me encanta’. Cuando ve que compro tela se pone a mirarlas frente al espejo. Yo también le corto el pelo, entonces también tenemos esa relación. Mientras ella quiera seguir modelando, yo regio, sigo. Conmigo tiene todo su equipo”, explica sonriendo.
Para Michel, esta experiencia va más allá del diseño de moda infantil. Hay una razón profunda detrás de cada prenda que confecciona para la pequeña: “Todo lo que le doy a ella lo quería cuando era chiquito y no lo podía tener, es como sanar mi niño interior”.
Aunque Michel ya trabajaba activamente en sus creaciones, la repercusión masiva llegó de manera inesperada a través de internet. Un video luciendo una prenda inspirada en una princesa clásica captó de inmediato la atención del público.
“El video de Blancanieves que se viralizó no lo iba a subir porque lo había grabado dos meses antes. El día que lo hice estaba con fiebre, el video tenía mala calidad; mi hermana me pasó más fotos y dije ‘el vestido quedó re lindo’, pero no se veía bien. Lo que tiene es que es un vestuario, no está hecho con tela de disfraz, es como un mini vestido de 15, capaz eso genera también un poco de impacto”, detalla.
Sin esperar demasiado lo publicó y el alcance de la publicación lo tomó por sorpresa: “Las redes las uso como una vidriera para llegar a más gente, pero no más. Un día lo subí y al otro tenía 200 mil vistas. Me angustió porque no quería exponer a mi sobrina, pero por suerte no tuve nada de hate. A veces lloro por los comentarios hermosos de la gente”, cuenta.
Sin embargo, pese a su edad y la viralización que le dieron las redes, asegura que no es algo que lo atraiga tanto. “Algún día me gustaría no usarlas tanto; es una gran herramienta para el trabajo y conectar con la gente, pero si bien dan mucha exposición, mi mayor trabajo es el boca en boca”, explica.
De las aulas de costura a desafiar los códigos urbanos
El aprendizaje de Michel combinó el estudio formal con una fuerte impronta autodidacta. “El 80% de las cosas las aprendí solo. Con la peluquería pasó igual: empecé a hacerle el pelo a todas las mujeres de mi familia y surgió, todo pasó muy de chico, fui muy emprendedor siempre”, sostiene.
Con respecto a la costura, el joven asegura que nunca consideró estudiar porque sentía que tenía hacer algo más técnico, pero como le gustaba tanto la ropa se convenció: “‘Si es lo que más amo hacer, ¿por qué no?’“.
Estudió en la escuela en Roberto Piazza y se enamoró del oficio. “Las profesoras me ayudaron un montón a aprender a fabricar y a compartirlo con mi familia y amigos. A los 22 años me recibí”, rememora sobre sus años de formación.
“Lo de ‘ropita old money para planes no money’ es porque yo, antes de empezar a estar más en entornos de moda, hacía ropa de gasa con volados porque me inspiro mucho en el cine. Me encantan las películas de vampiros y la época romántica victoriana, y quería camisas así. Me las hago, pero después en la vida real, cuando terminan de salir de la máquina y me las tengo que poner, salgo a la calle y me miran raro porque no están acostumbrados”, relata.
La idea tomó fuerza al ver la reacción de las clientas en su otro oficio: “Cuando tenía una cápsula de eso y les mostraba en la pelu, me decían ‘es hermoso, pero ¿dónde me lo pongo?’. Y ahí dije: ‘hay que usarlo igual, aunque sea para ir a comprar pan. Capaz mañana nos morimos, así que no hay que tener guardada la ropa; si la tenés, usala’. De esa manera surgió la idea de mostrarlo y de usarlo aunque sea solo para tomarse el colectivo".
Pese a que su mundo es la costura, el joven diseñador asegura que la moda no es algo que le interese: “Es algo pasajero; a mí me gusta mucho la ropa y crear personajes. Entonces mi intención es hacer una prenda que te genere algo, ver qué te hace sentir. Yo me ponía las camisas de gasa y me creía que era lujoso y estoy en un yate; es vivir la fantasía”, relata entre risas.
La autogestión, la alta costura y el camino del esfuerzo
A pesar de los logros y del reconocimiento, el camino dentro de la industria textil independiente implica enfrentar constantes desafíos económicos y logísticos.
“Trabajo de dos cosas: soy peluquero —me dediqué hace muchos años, ya no tanto— y hago vestuarios. Tengo un cliente que hace obras y estoy haciendo unas cositas para su show de Navidad, pero ahora en septiembre. Ahora me estoy abocando más a la alta costura; es todo a pedido. Me gustaría tener una marca de ropa también para niños”, reconoce.
Sin embargo, sabe que no escapa al gran dilema de un oficio no tan amplio. “Lo que tiene el tema de la alta costura, con la situación del país, es que te lleva a remarla bastante, está todo muy caro”, lamenta.
Aun así, no baja los brazos: “Hace un par de años siento que la remo y cuesta muchísimo. Necesitás plata para todo si querés hacerlo bien y eso tiene que ser con buenas telas, y si no tenés equipo no podés mandar a confeccionar, así que todo lo tenés que hacer vos. Necesitás mucha plata y contactos, más que nada para entrar a desfiles, fotógrafos. Cuando no conocés a nadie cuesta un poco más, tenés que ir, mandarte... hay gente que no es tan buena”.
Con el esfuerzo diario, asegura que no va a alejarse de sus proyectos y a la hora de diseñar, su proceso no empieza con el lápiz sobre el papel, sino con la imaginación y la narrativa. “Amo el cine. Para hacer ropa o diseñar para colección, lo imagino, lo escribo. No dibujo, solo si lo tengo que mostrar a alguien; elijo la música, edito, imagino la pasarela, el peinado de la modelo, maquillaje. Siento que los desfiles son una re herramienta para performance”.
Y entre los caminos que se fue abriendo durante su joven carrera, el diseñador también recuerda su reciente experiencia en la Argentina Fashion Week y cómo la perseverancia le abrió puertas: “Fue una experiencia muy linda. Siempre quise ir, pero no podía. Este año finalmente me anoté en un concurso y participé”.
Sin embargo, nada detiene sus ganas de buscar oportunidades en el medio: “La semana que viene, para que veas cómo me la busco y sigo luchando, es la semana de la alta costura y me metí de peinador”.
Fuente: TN
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Diego Mengual, el científico que investiga la cura del cáncer y defendió la camiseta argentina en un Mundial de hockey
Diego Mengual es una rara avis en el mundo del deporte. Pasa sus días en el laboratorio investigando curas y paliativos contra el glioblastoma —un agresivo tumor cerebral sin cura— y sus tardes entrenando con la camiseta de la Selección Argentina de hockey máster +45, con la que acaba de disputar la Copa del Mundo.
Para el biotecnólogo formado en la Universidad Nacional de Quilmes, la convivencia entre ambas disciplinas es perfecta. La descompresión de la cancha le permite destrabar respuestas científicas en la mesada, mientras que el método del laboratorio le enseña a gestionar las frustraciones en el deporte.
Sin embargo, el orgullo de haber marcado su primer gol mundialista convive con un presente complejo. Sin subsidios públicos vigentes, Mengual y su equipo sostienen la investigación con recursos residuales, demostrando que la resiliencia es su principal motor tanto en la ciencia como en la cancha.
¿Cómo se compatibilizan dos pasiones tan exigentes como la investigación científica contra el cáncer y el deporte de representación nacional?
Mi primera pasión fue el deporte y después fue apareciendo la ciencia. Hoy, la mezcla de las dos me permite fluir. Tener la cabeza despejada en el deporte me permite liberar tensiones para después reformular respuestas y soluciones a los problemas que me trae el laburo en la ciencia. Y viceversa: la frustración que te da el trabajo científico, donde los resultados tardan años, la llevás al deporte para decir: “Hoy no soy titular, pero hay que darle el doble para estar
Trabajás en el desarrollo de fármacos contra el glioblastoma. ¿En qué consiste esa investigación y en qué situación se encuentra hoy?
Es un tumor cerebral muy agresivo que no tiene cura actual y cuyo tratamiento no cambia hace más de dos décadas. Iniciamos el proyecto en 2018. Sin embargo, hoy el trabajo disminuyó porque dos chicos dejaron el laboratorio por falta de financiamiento y becas dignas. Veníamos trabajando con subsidios del sector público (Agencia, CONICET, Instituto Nacional del Cáncer) y hoy nos mantenemos con lo residual que nos quedó de insumos. Tratamos de no abandonar el proyecto, buscando una nueva dirección conceptual para optimizar los recursos.
¿Cuánto tiempo le dedicás a la investigación de glioblastoma y cuánto a practicar el hockey?
Hoy en día, el trabajo es muy demandante, requiere de mucha atención y de trabajar muy a conciencia con lo que estamos haciendo. Sabemos que nuestra investigación no tiene un resultado inmediato y que el desarrollo de fármacos puede llevar años. Por eso, tener esos momentos en los que la cabeza respira otra cosa, en este caso, el hockey, y te lleva a otro lugar, permite que el día a día sea más productivo.
¿Cómo fue el camino que te llevó de jugar en los clubes de barrio a vestir la celeste y blanca en un Mundial?
Empecé de chico en el club Ducilo de Berazategui y pasé por otros clubes que me hicieron enamorar del hockey. Tuve idas y vueltas por el estudio y la familia, pero nunca lo solté. El año pasado jugamos un amistoso con el preseleccionado máster, me invitaron a entrenar y en abril dieron la lista para el Mundial de este año. Recibir la camiseta celeste y blanca con tu apellido fue la primera dosis de realidad y un broche de oro maravilloso para la entrega que uno le dio al deporte amateur.
¿Qué sentiste al convertir tu primer gol en la Copa del Mundo?
Fue supremo. En el segundo partido tuve la posibilidad de hacer el primer gol de la Selección en el Mundial. En el instante en que le pegás a la bocha y entra, se te pasan mil imágenes por la cabeza: tu familia bancándote, los pibes que te insistieron para no dejar de jugar o mi ‘pequeño yo’ agarrando un palo por primera vez.
¿De qué manera se cruzan la disciplina del laboratorio y la del deportista en tu día a día?
Tiene un poco de todo. Lo metódico que tenés que ser para entrenar te lleva a ponerle un plus y creo que es complementario con lo metódico que tenés que ser en la mesada. Y después, el compromiso que te da la familia del club para formar parte de un equipo lo traés acá y lo llevás al plano científico.
Rompés bastante con el estereotipo del científico encerrado en un laboratorio sin vida social...
La imagen del científico encerrado es bastante real, pero somos gente común y corriente. Tenemos mucha formación académica (grado, doctorado, posdoctorado), pero eso no quita que le dediques tiempo a la familia o a hobbies que te hagan salir de la mesada. En mi caso, el deporte me da una energía increíble y es de lo más cotidiano quitarle tiempo a otras cosas para dárselo a la cancha.
Fuente: TN
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Una familia de cuatro personas necesitó más de $2,6 millones en agosto para ser de clase media en CABA
Una familia propietaria de cuatro integrantes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitó tener ingresos entre $2.603.556,34 y $8.331.380,27 en agosto para ser considerada clase media, según informó la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA.
En tanto, un grupo familiar -dos adultos y dos menores- requirió de $1.651.798,05 para no ser pobre durante el octavo mes de 2026.
Mientras un hogar de las mismas características debió contar con $903.930,35 para no ser considerada indigente.
Con estos números, la línea de indigencia subió 2,6% en agosto, la de pobreza 2% y el piso para ser de clase media, 1,7%.
Cuánto hubo que ganar para ser de clase media en CABA en agosto de 2026
En agosto, según la Dirección de Estadísticas porteña, una familia de cuatro integrantes necesitó los siguientes ingresos para ser considerada como parte de la clase media, ya sea en el segmento frágil, medio o acomodado:
- Sector medio frágil: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la Canasta Total y no alcanza 1,25 veces la canasta total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Tienen ingresos mensuales entre $2.082.845,07 y $2.603.556,33.
- Sector medio “clase media”: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos 1,25 veces la CT y no alcanza cuatro veces la CT del Sistema de Canastas de Consumo. Ganan desde $2.603.556,34 hasta $8.331.380,27 al mes.
- Sector acomodado: hogares cuyo ingreso mensual supera cuatro CT del Sistema de Canastas de Consumo, con ingresos al mes de $8.331.380,28 en adelante.
Cuánto dinero se necesitó para no estar bajo la línea de la pobreza en CABA
De acuerdo con los niveles socioeconómicos que establece el informe de la Ciudad de Buenos Aires, una familia de cuatro integrantes se encuentra en:
- En situación de indigencia: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA). En agosto, una familia necesitó $903.930,35 mensuales para no ser indigente.
- En situación de pobreza no indigente: hogares cuyo ingreso total mensual no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) pero permite al menos adquirir la CBA. En esta situación se encuentran quienes perciban ingresos entre $903.930,36 y $1.651.798,05.
- No pobres vulnerables: hogares cuyo ingreso total mensual es de al menos la CBT y no alcanza la Canasta Total (CT) del Sistema de Canastas de Consumo. Este rango contempla a quienes ganan entre $1.651.798,06 y $2.082.845,06 al mes.
La inflación en CABA fue de 1,7% en agosto
La inflación de agosto fue de 1,7% en la Ciudad de Buenos Aires y acumuló 21,5% en lo que va del año.
Contra julio, el IPC de CABA registró una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales. El alza fue de 33,3% en los últimos 12 meses.
La variación de los precios porteños en el séptimo mes del año estuvo impulsada por aumentos en: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Alimentos y bebidas no alcohólicas; Salud y Transporte.
Fuente: TN