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Comer en espacios cerrados: cuál es el riesgo de contagio para los vacunados con las dos dosis
Contar con las dos dosis de vacunación no evita los contagios de coronavirus, aunque sí las hospitalizaciones. ¿Qué tan seguro es comer o hacer ejercicios en lugares cerrados? ¿Pueden los abuelos completamente vacunados visitar a sus nietos?
Aunque contar con el esquema completo de vacunación protege eficazmente contra casos graves de COVID-19, los especialistas recomiendan una serie de cuidados para evitar los contagios, como el uso de mascarillas, permanecer en lugares ventilados y el prudente distanciamiento social. Pero aún cuando las personas estén vacunadas con las dos dosis ¿cómo prevenirse en eventos sociales, como una salida a un restaurante, una visita a familiares o en el gimnasio?
El gobierno dispuso a comienzos de agosto una moderación de las medidas restrictivas, ante la tendencia a la baja en los números de contagios, hospitalizaciones y muertes, por lo que es posible, en espacios cerrados, la práctica de deportes, eventos sociales, culturales, recreativos y religiosos y las actividades realizadas en cines, teatros, clubes, locales gastronómicos, centros culturales, gimnasios, casinos y bingos, con un aforo del 70%. También está permitida la asistencia a centros de día y clubes de adultos mayores con un aforo del 70%, cuyos asistentes cuenten con el esquema completo de vacunación contra la COVID-19, y hayan transcurrido 14 días desde entonces. Están permitidas también las reuniones sociales en domicilios particulares de hasta 10 personas si se realizan en espacios interiores, y de hasta 20 personas si se realizan al aire libre.
En Argentina hasta hoy había 14.132.981 personas con las dos dosis de vacunas, según datos del Monitor Público de Vacunación, en tanto que otras 27.797.557 tenían una sola dosis.
Pero cuando se espera que pronto la variante Delta, muchos más contagiosa que las anteriores, comience a circular en forma comunitaria en poco tiempo más, es posible protegerse adoptando algunas acciones que recomiendan especialistas.
Más allá de la prevención que implica la vacunación, es necesario adoptar otras acciones para evitar los contagios. Las gotitas con patógenos que expelen las personas contagiadas viajan por el aire en interiores cuando las personas hablan, respiran o comen. En los últimos meses se supo que la transmisión por el aire juega un papel muy importante en la propagación del COVID-19, en comparación con los primeros tiempos de la pandemia, cuando el lavado de manos se consideraba la principal recomendación para evitar la transmisión.
“El SARS-CoV-2 es un virus que se multiplica en las vías respiratorias, las actividades respiratorias emiten gotitas muy pequeñas con carga viral (aerosoles) y podemos contagiarnos inhalando directamente estos aerosoles hacia nuestros pulmones”, explicó Sandra Cordo, doctora en Ciencias Químicas e investigadora del Conicet a Infobae. “Hay personas infectadas que no se enferman, no presentan ningún tipo de síntoma, llamados asintomáticos, personas que se enferman manifestando síntomas leves o intermedios y, por último, están los que se enferman con una sintomatología grave, que requiere hospitalización y, frecuentemente, asistencia respiratoria” que en su mayoría son personas adultas que no han sido vacunadas.
Si en un gimnasio “no hay nadie cerca de ti, entonces es bastante seguro", dijo la especialista (FOTO: Mario Jasso Cuartoscuro.com)En los tres casos, todos producen partículas virales, “todos tienen virus multiplicándose en sus sistemas respiratorios, esto quiere decir que todas estas personas contagian”, advirtió Cordo.
La médica Leana Wen, médica de urgencias y de política y gestión sanitaria en la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken de la Universidad George Washington, señaló que si en un hogar todas las personas están vacunadas con las dos dosis y se encuentran sanas “es posible que estén dispuestos a asumir más riesgos. Podría concluir que incluso si fuera probable que ocurriera una infección por COVID-19 después de estar vacunado, este sería un caso leve y estaría de acuerdo con asumir ese riesgo para continuar con sus actividades prepandémicas”, dijo.
“Alguien más podría decidir que, debido a que vive en casa con niños más pequeños no vacunados o familiares inmunodeprimidos, quiere ser más cauteloso”, precisó.
“Creo que ambas opciones son igualmente razonables. La gran mayoría de la propagación de COVID-19 se debe a personas que no están vacunadas. Las personas vacunadas no son una amenaza para la salud pública y deben poder ejercer su propio juicio sobre qué actividades son lo suficientemente seguras para ellos”, subrayó.
Respecto de algunas preguntas en concreto, la especialista precisó:
-¿Qué riesgo existe al comer en un local gastronómico? “Comer en el interior de un restaurante definitivamente tiene más riesgos que cenar al aire libre. ¿Cuál es ese riesgo? Depende de varios factores. Para empezar, ¿cuál es la configuración del espacio en el restaurante? Un lugar muy concurrido y mal ventilado tendrá un riesgo mayor que un lugar en el que podría haber más espacio de separación entre comensales”, precisó.
“Además, ¿con quién vas a cenar? Si se sabe que todos los miembros de tu grupo están completamente vacunados, y estas son las únicas personas que estarán cerca de ti, ese es un escenario más seguro que si los miembros de tu propio grupo no estuvieran vacunados. También analizaría la tasa de transmisión de virus en tu comunidad. Cuanto menor sea la tasa, potencialmente más segura es”, consideró la especialista.
Respecto de la asistencia o no a un gimnasio, Wen señaló que también “depende de las circunstancias” porque si “no hay nadie cerca de ti, entonces es bastante seguro. Si estás tomando clases de gimnasia al aire libre, el riesgo también es bajo. Pero si vas, por ejemplo, a una clase de ejercicio de alta intensidad en la que muchas personas respiran con dificultad, cerca unas de otras, y no sabes si están vacunadas, el riesgo es sustancialmente mayor”, aseguró.
Al ser consultada en CNN en Español acerca del riesgo de contagio que implican los viajes, remarcó que al desplazarse “en avión es bastante bajo y puede reducirse aún más si usas una mascarilla de alta calidad como una N95 o KN95. La mayor preocupación es lo que sucede una vez que llegas a tu destino” porque depende mucho de la circulación de virus en cada lugar.
En cuanto a las reuniones privadas, si todas las personas están vacunadas “el riesgo es mucho menor que si las mismas personas estuvieran juntas, pero no estuvieran vacunadas. Un estudio de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU) de esta semana encontró que aquellos que no están vacunados tienen cinco veces más probabilidad de contraer COVID-19 que los vacunados y una probabilidad 29 veces mayor de ser hospitalizados o morir de coronavirus”.
El nivel de riesgo de contagio, aunque sean personas vacunadas con dos dosis “no es cero, pero es bastante bajo. Eso es particularmente cierto si las otras personas en la reunión tienen un nivel similar de tolerancia al riesgo y no participan en actividades de alto riesgo, por ejemplo, si siempre usan cubrebocas cuando están en espacios públicos en interiores y si evitan lugares de mayor riesgo como bares y restaurantes llenos de gente”, puntualizó.
La especialista también señaló que es seguro mantener las burbujas pandémicas, es decir “socializar solo con personas en el mismo grupo dentro de interiores”.
Cuando se le preguntó si los abuelos vacunados con dos dosis pueden reunirse con sus nietos no vacunados, Wen respondió afirmativamente: “Aconsejaría a los abuelos que están preocupados por transmitir el COVID-19 a sus nietos no vacunados que pueden optar por reducir su propio riesgo en los tres a cinco días antes de ver a sus nietos. Podrían abstenerse de reuniones en interiores con otras personas durante este período”.
“Mi consejo es el mismo al revés, para los nietos, si los abuelos son particularmente vulnerables. Los nietos siempre pueden asegurarse de usar mascarillas en interiores alrededor de otros en los tres a cinco días antes de reunirse”, agregó. También es posible verse con los seres queridos al aire libre, “el exterior sigue siendo mucho más seguro que el interior”, manifestó.
Respecto de los espacios abiertos, el gobierno permitió desde comienzos de este mes “la realización de excursiones y actividades turísticas de acuerdo a los protocolos y normativa vigente, que se efectúen exclusivamente en transportes que permitan mantener ventilación exterior adecuada de manera constante y cruzada”, lo mismo que “las reuniones y actividades en espacios públicos de hasta 100 personas”.
Los profesores del MIT, Martin Bazant, que dicta ingeniería química y matemáticas aplicadas, y John Bush, experto en matemáticas aplicadas, desarrollaron un método, publicado en mayo pasado, para calcular el riesgo de exposición al COVID-19 en un entorno interior que tiene en cuenta una variedad de problemas que podrían afectar transmisión, incluida la cantidad de tiempo que se pasa en el interior, la filtración y la circulación del aire, la inmunización, las cepas variantes, el uso de barbijos y hasta la actividad respiratoria como respirar, comer, hablar o cantar.
Ante esto permanecer a dos metros de distancia puede no ser suficiente cuando las personas están adentro por períodos prolongados de tiempo. Por ejemplo, “20 personas reunidas en el interior durante un minuto probablemente esté bien, pero no en el transcurso de varias horas. Los espacios pequeños y mal ventilados donde muchas personas pasan mucho tiempo juntas ponen a las personas en mayor riesgo”, alertó.
“A menudo, el espacio es lo suficientemente grande, la ventilación es lo suficientemente buena, la cantidad de tiempo que las personas pasan juntas es tal que esos espacios se pueden operar de manera segura incluso a plena capacidad y el apoyo científico para la capacidad reducida en esos espacios realmente no es muy bueno”, advirtió Bazant.
El SARS-CoV-2 causante de la actual pandemia de coronavirus se propaga y contagia al inhalar aerosoles cargados con partículas virales que pueden acumularse y permanecer en el aire durante horas, algo que también ocurre con otros virus respiratorios como la gripe, el MERS-CoV, el sarampión o los rinovirus que causan el resfriado común.
Es una conclusión importante porque antes los especialistas creían que los virus respiratorios (también el SARS-CoV-2) se propagaban a través de superficies contaminadas o con las gotitas que las personas infectadas expelían con la tos o los estornudos, una teoría que no explicaba ni los numerosos eventos de superdifusión observados en esta pandemia, ni las grandes tasas de transmisión y contagio detectada en interiores.
Un equipo multidisciplinar de investigadores de Estados Unidos, Israel y Taiwan, liderados por Chia C. Wang, de la Universidad Nacional de Sun Yat-sen (Taiwan), recopiló y analizó información científica sobre cómo se propagan el coronavirus y otros virus respiratorios.
Los detalles del estudio se publicaron el jueves último en la revista Science. Los investigadores revisaron abundante documentación sobre eventos de superdifusión observados durante la pandemia, y descubrieron que todos los estudios mostraban sistemáticamente que la transmisión aérea es la vía de propagación más probable, no los contactos superficiales o el contacto con grandes gotas.
Además, en todos los eventos de superdifusión, los casos se produjeron al inhalar el aire de una misma habitación de lugares muy concurridos en los que permanecían una hora o más, que estaban mal ventilados y en los que las mascarillas se usaban mal o no se usaban.
También revisaron pruebas recogidas en otro tipos de estudios -muestras de aire, estudios basados en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y/o en cultivos celulares, análisis epidemiológicos, estudios clínicos y de laboratorio, y trabajos de modelización- y concluyeron que la transmisión por vía aérea es una vía de transmisión importante, o incluso dominante, para la mayoría de las enfermedades respiratorias, no sólo para la COVID-19.
“La transmisión por inhalación de aerosoles cargados de virus se ha infravalorado durante mucho tiempo. Toca revisar los modelos de prevención convencionales y adaptarlos a los aerosoles para proteger contra esta vía de transmisión”, concluyó el líder del estudio, Chia C. Wang.
Fuente: Infobae.com
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Él tenía 24 años, ella 29 y sus vidas cambiaron en el bar de un pueblito de Italia: “No recuerdo un beso tan lindo”
De principio a fin, el corazón es la brújula. “Me enamoré, amigo”, soltó Leo apenas cruzó la puerta del bar, a dos días de aterrizar en Italia. Su amigo Ezequiel lo miró, siguió la dirección de sus ojos y se largó a reír. “¿La rubia?”, preguntó. “Sí. Es ella”.
Era la noche del 5 de abril de 2024 y acababa de llegar a Paola, un pueblito costero de Calabria, en el sur de Italia. Había viajado desde Quilmes para tramitar su ciudadanía italiana. Apenas llevaba unos días en Europa. Todavía estaba acomodándose a la nueva vida, aprendiendo a moverse en un país desconocido y tratando de entender qué venía después. Pero esa noche, entre un grupo de argentinos que compartían el mismo sueño migratorio, vio a una chica de Rosario y sintió algo que no esperaba encontrar tan rápido.
Del otro lado de la historia, Irina también lo vio. Y recuerda exactamente el instante. “Lo miré a los ojos y fue como si el tiempo se frenara un segundo”, revela hoy enamorada. No sabía quién era, ni de dónde venía. Pero algo había pasado. Ese “no sé qué” imposible de explicar.
Dos argentinos que llegaron a Italia buscando otra vida
Irina nació en Rosario en mayo de 1994. Desde muy chica aprendió a arreglárselas sola. A los 17 años se fue de su casa. Trabajó en peloteros, coordinó fiestas infantiles, atendió comercios, vendió productos, cosió veladores junto a una amiga y aceptó prácticamente cualquier trabajo que le permitiera mantenerse independiente. Siempre tuvo la sensación de que quería algo más. No porque estuviera descontenta con su vida, sino porque sentía una curiosidad enorme por el mundo.
Durante años soñó con viajar. Pero cada vez que hacía cuentas, la realidad le devolvía la misma respuesta: era demasiado difícil. Hasta que descubrió algo que cambiaría todo. Tenía ciudadanía italiana. La noticia la empujó a una búsqueda obsesiva de papeles, partidas, certificados y documentos familiares. Reconstruyó una historia que parecía perdida hasta completar la carpeta necesaria para iniciar el trámite.
En febrero de 2024, cuando finalmente tuvo todo listo, tomó una decisión que asustaba incluso a quienes la querían. Renunció a su trabajo. Compró un pasaje de ida. Y se fue. Tenía 29 años.
Leo nació en Quilmes en agosto de 1999. Su historia era distinta pero sus sueños los mismos. Había crecido en una familia de clase media donde viajar era una pasión compartida. Todavía recuerda los recorridos por la Argentina dentro de un Renault 12 cargado hasta el techo. Seis personas. Poco dinero. Muchas ganas de conocer.
Estudió profesorado de Educación Física, se recibió y construyó una vida bastante ordenada. Trabajó en distintos lugares, tuvo una relación larga y desarrolló una carrera ligada al entrenamiento físico. Pero convivía con una sensación incómoda. Sentía que estaba construyendo una vida que no era exactamente la que soñaba. Mientras enseñaba, entrenaba y trabajaba, consumía videos de viajeros que recorrían el mundo haciendo trabajos temporarios. Y cada historia despertaba la misma pregunta. ¿Por qué ellos sí y yo no?
La respuesta llegó de la manera menos elegante. Lo asaltaron. Y algo se rompió. O se arregló, todo depende de dónde miremos. Pocos días después compró el pasaje hacia el Viejo Continente. El 3 de abril de 2024 llegó a Italia a ganarse la vida.
La noche en que todo cambió
Paola era un pueblo extraño. Quince mil habitantes. Playa. Calles tranquilas. Y unos quinientos argentinos haciendo ciudadanía italiana. Todos estaban atravesando algo parecido: habían dejado algo atrás e intentaban construir una nueva vida. Por eso el Thunder, un pequeño bar donde solían reunirse, funcionaba casi como una extensión de sus casas.
Aquella noche, Leo llegó con su amigo y dos compañeras de vivienda. Irina estaba con su prima Brunella, con quien había emigrado. Entre charlas, música argentina y cumbia santafesina, empezaron a acercarse. Hablaron. Bailaron. Se rieron. Y cuando la noche ya había avanzado bastante, Leo hizo algo que hoy parece imposible en la era de los mensajes ambiguos y las insinuaciones interminables.
“¿Te puedo besar?”, le preguntó con respeto. Irina dijo que sí. Después del beso, lo miró sorprendida. “No puedo creer que tengas 24 años”. Y enseguida agregó algo que él jamás olvidó. “No recuerdo un beso tan lindo en mi vida”. Animarse a dar el primer paso tiene premio. Por eso siempre hay que hacer. Lo demás se va dando.
A la mañana siguiente fue ella quien escribió primero. Le pasó su número. Lo invitó a tomar mate en la playa. Y así empezó todo. No como una historia de amor. Sino como un grupo de amigos. Ellos, la prima de Irina, Ezequiel y las dos compañeras santafesinas de Leo comenzaron a compartir días enteros. Trámites. Playa. Mate. Charlas. Caminatas. La vida cotidiana de quienes intentaban sobrevivir lejos de casa. Y en medio de todo eso, la conexión entre ellos fue creciendo. Aunque había un problema. Una fecha de vencimiento.
Una historia con fecha de vencimiento
Irina estaba mucho más avanzada en el trámite de ciudadanía. Y apenas obtuvo los papeles consiguió trabajo en Cerdeña. Los separarían casi 700 kilómetros y un mar de por medio. La oferta era imposible de rechazar. Un hotel. Mejores condiciones. La posibilidad de empezar a ganar plata. Pero también significaba alejarse. Alejarse mucho.
Se habían conocido en abril. Ella debía irse el 1 de junio. Dos meses. Eso era todo. Entonces Irina levantó una muralla, la de su corazón. No quería enamorarse. Mucho menos sufrir ni despedirse de alguien que recién acababa de conocer. Pero cuanto más trataba de convencerse, más difícil resultaba.
Leo tampoco podía ignorar lo que sentía. Por primera vez en mucho tiempo había encontrado a alguien con quien imaginaba algo serio. Y entonces llegó la despedida. La primera.
Los siguientes meses fueron brutales. Los dos trabajaron en condiciones muy duras. “No todo es lo que se ve en fotos”. Aprendieron a sobrevivir en otro idioma. Aceptaron tareas que jamás habían imaginado hacer. Leo fue jardinero, fletero, camarero y guardavidas. Irina limpió habitaciones en hoteles sin dominar todavía el italiano.
La realidad migrante apareció con toda su crudeza. Sin embargo, siguieron hablando todos los días. Sin faltar uno. Hasta que una tarde ella encontró una excusa perfecta. En el hotel donde trabajaba necesitaban otra persona. Pensó en Leo. Dudó. Y finalmente le escribió.
El quilmeño recibió la propuesta mientras trabajaba. Económicamente no era un gran negocio. Incluso significaba renunciar a algo más estable. Pero había una pregunta que no lograba sacarse de encima. ¿Y si después es nunca?
Renunció. Hizo las valijas. Se subió a varios trenes. Y fue a buscarla. Porque a veces el amor no pide certezas. Apenas una decisión.
Los trenes que los separaban también los volvían a unir
El reencuentro no fue precisamente romántico. Los dos estaban agotados. Demacrados. Golpeados por meses de trabajo duro. Pero la conexión seguía ahí. Intacta.
Durante semanas se escondieron de compañeros y jefes. Estaba prohibido noviar entre ellos. Se encontraban de noche. Hablaban durante horas. Compartían besos robados. Y volvían a separarse antes del amanecer. Todo parecía volver a brillar.
Sin embargo, seguía existiendo un obstáculo. Los contratos tenían fecha de finalización. La incertidumbre seguía gobernando sus vidas. Y cuando terminó aquella temporada llegó una nueva despedida. Después otra. Y luego otra más.
Una ocurrió en la estación de Perugia. Irina subió al tren. Leo quedó en el andén. La vio alejarse. En su cabeza sonaban los acordes de Las pastillas del abuelo, cantando: “Porque me es imposible de imaginar / Agonía más cruel, más aterradora / Que mi canto y tu danza alejándose / Uno arriba del tren y otro en la estación”.
Pensó que quizás no volvería a verla nunca más. Y lloró fuerte. “Ahí ya me di cuenta que estaba hasta las bolas, que estaba recontra remilenamorado”, admite sin metáforas.
Fuente: TN
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Mauricio Macri anunció que la Fundación FIFA destinará un millón de dólares a comunidades afectadas por los sismos en Venezuela
En medio de la catástrofe humanitaria que atraviesa Venezuela luego de los dos terremotos del 24 de junio que dejó más de 4 mil muertos, la Fundación FIFA anunció una millonaria donación para colaborar con los equipos de rescate.
Así lo informó el expresidente Mauricio Macri, que es el titular de la institución. “La Fundación FIFA acompaña al pueblo venezolano en uno de los momentos más difíciles de su historia. Vamos a destinar 1 millón de dólares de nuestro fondo humanitario para apoyar a las comunidades afectadas por los terremotos y colaborar con las organizaciones que ya están trabajando en el terreno para brindar ayuda de emergencia”, expresó desde su cuenta de X.
En el mismo sentido, Macri añadió: “Sé que el fútbol tiene una capacidad única para unir a las personas, especialmente cuando más se necesita. Esa fuerza debe ponerse al servicio de quienes hoy atraviesan esta tragedia”.
“Mis pensamientos y todo mi cariño están con las familias afectadas, como el de Gianni (Infantino) y todos los que formamos parte de la FIFA. Seguiremos acompañando los esfuerzos para que la ayuda llegue lo antes posible”, finalizó el exmandatario.
La situación en Venezuela hoy
Los operativos de rescate en Venezuela sumaron este sábado 215 nuevos cuerpos rescatados, luego de lo que fue el trágico doble terremoto del 24 de junio. De esta manera, las víctimas fatales ascienden ya a 4333.
Así lo informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en conferencia de prensa. Se trata de una de las subidas más altas de fallecidos de las últimas dos semanas tras los terremotos.
Las labores de desescombro y recuperación de cadáveres prosiguen en La Guaira y se intensificaron en los últimos días. En tanto, la cifra de heridos se mantiene en 16.740, mientras que se ha atendido a 31.193 pacientes en hospitales y se ha dado de alta a más del 90%.
El número de personas sin vivienda en Venezuela es de 17.907 y las familias atendidas suman 86.794
El también hermano de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que 18.437 personas se encuentran en un total de 94 campamentos transitorios.
Además, sigue subiendo el número de efectivos militares y de fuerzas de seguridad desplegados (31.837) y el de voluntarios registrados (30.197).
Según el balance oficial, ocurrieron 1.203 réplicas desde el 24 de junio -cuando se registraron los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5- entre ellas una de baja intensidad este mismo sábado.
Fuente: TN
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“No llores, papá”: la historia del payador y su hija que emocionaron al país con una canción para la Selección
Hay canciones que nacen para acompañar un Mundial y otras que, casi sin proponérselo, terminan contando la historia de una familia. La que compusieron el payador santafesino Pedro Saubidet y su hija Paula, de ocho años, pertenece a esa segunda categoría. Porque detrás de la letra dedicada a la Selección hay una guitarra heredada, un abuelo que ya no está, lágrimas compartidas frente al televisor y una pasión futbolera que atravesó generaciones hasta encontrar una nueva voz.
En el video que se volvió viral, Pedro sostiene la guitarra y lleva el ritmo; a su lado, su hija canta con una seguridad que parece desmentir su edad. No hay escenario, luces ni una multitud delante de ellos.
Están en su casa cuando entonan una versión de Astros, la canción de Ciro y Los Persas, con una letra que resume un deseo compartido por millones: “Quiero volver a robarle un gol al ladrón, como el Diego y el Narigón, y que la cuarta estrella brille en el cielo de mi Nación”.
La canción rápidamente escapó del pequeño universo de seguidores que Pedro había construido como payador. Este sábado, mientras la Argentina se prepara para enfrentar a Suiza desde las 22 en Kansas City por los cuartos de final del Mundial, el tema vuelve a funcionar como una banda sonora para la espera.
El equipo de Lionel Scaloni llega a esa instancia después de vencer 3-2 a Egipto en un partido que se resolvió con sufrimiento y que dejó a Pedro y a Paula llorando juntos frente al televisor.
“No llores, papá”, le decía la nena cuando terminó el encuentro. Sin embargo, ella también lloraba. Fue en ese clima, todavía con el corazón acelerado, cuando decidieron grabar la canción. “La estrella del video es ella, por su encanto, por la fuerza que le pone, por su garra y por su naturalidad”, contó Pedro en diálogo con TN.
En la casa de los Saubidet conviven los acordes, las camisetas y las identidades futboleras. Mercedes, la esposa de Pedro, es pampeana e hincha de Boca; él nació en Santa Fe, es fanático de Unión y se define como “muy futbolero”. Sus hijas Francisca, de 11 años, y Paula, de ocho, crecieron entre guitarreadas, reuniones familiares y chamamés.
“La música está presente en todo momento. A mis hijas les gusta mucho, siempre estamos cantando y guitarreando. Hay mucho chamamé por parte mía, pero también me voy adaptando a la música de ellas para poder acompañarlas”, contó Pedro.
El fútbol, en cambio, ingresó a la familia de la mano de Pedro y de su padre, don Pedro, fallecido el año pasado. Aunque era hincha de River y había llegado desde Buenos Aires, fue él quien comenzó a llevarlo a la cancha de Unión cuando era chico. Desde entonces, cada partido quedó unido a una imagen, una conversación o un viaje compartido. “Hoy que papá ya no está, el fútbol es mucho más que un deporte. Es un montón de recuerdos con él en la cancha”, dijo.
Esa pasión también alcanzó a la generación siguiente. Marcos Sanguinetti, sobrino de Pedro y nieto de don Pedro, se convirtió en periodista deportivo y actualmente se encuentra cubriendo el Mundial. “La figura de papá es fundamental para esta pasión. El que más la heredó fui yo y también mi sobrino Marcos. Siempre lo tenemos muy presente en cada partido”, señaló el payador.
Don Pedro no solo dejó el amor por el fútbol. También transmitió los versos, la guitarra, el canto criollo, la vida de campo y una manera de entender a la familia. Junto con doña María, su esposa, criaron a seis hijos: Rosario, Sole, Cruz, Constancia, Pedro y Maruca. “Fue un tipo extraordinario, un hombre íntegro y un gran ejemplo para nosotros. Le debemos a él y a mamá esta familia tan linda que nos dejaron”, recordó.
La canción viral, entonces, no nació solamente del entusiasmo mundialista. También lleva algo de esa herencia.
La frase sobre “robarle un gol al ladrón” recupera la histórica rivalidad con Inglaterra, la Mano de Dios de Diego Maradona y la figura de Carlos Bilardo, el “Narigón”, en México 1986.
Pedro también encontró inspiración en un cuento de Eduardo Sacheri que reflexiona sobre aquel gol y sobre la dimensión emocional que adquirió para los argentinos. “Estamos hablando de una trampa, pero tiene un trasfondo tan profundo lo de Inglaterra que creo que nos pega un poco a todos. Sería muy emocionante reeditar aquella epopeya de Diego. Es una ilusión que tenemos”, sostuvo.
Para Pedro, la identificación con la Selección actual no se limita a los resultados. Encuentra en Scaloni, nacido en el sur santafesino, la cercanía de un hombre de pueblo y reconoce en el cuerpo técnico un perfil que después se refleja en los futbolistas. “Scaloni podría ser el amigo de cualquiera de nosotros. Es muy humano, familiero, humilde, pero aguerrido. Eso se transmite a los jugadores”, afirmó.
Esa forma de representar al país es también lo que quiere transmitirles a sus hijas. “Creo que son un ejemplo que nos hace muy bien como sociedad. A los chicos los vuelve locos la Selección y tienen referentes que realmente son positivos. Sobran cosas para admirar de este grupo, que nos representa tan bien a los argentinos”, dijo.
Mientras la Scaloneta busca este sábado un lugar entre los cuatro mejores del Mundial, Pedro se permite imaginar otra escena. Ya no sería en el living de su casa ni frente a la cámara de un teléfono, sino alrededor de una mesa, con los jugadores, sus familias, sus propias hijas y una guitarra. “Me encantaría cantarla en un asado para todos los muchachos, con sus hijos y con mis hijas. Todos soñamos con estar en esa mesa junto a nuestros ídolos”, confesó.
También le gustaría improvisar un verso para cada integrante del plantel y llevar hasta ellos el oficio que aprendió de su padre y que hoy le permite vivir durante todo el año. Tal vez entonces Paula vuelva a mirarlo de reojo cuando se le quiebre la voz. Tal vez vuelva a decirle que no llore, aunque ella también tenga los ojos llenos de lágrimas.
Fuente: TN