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Lanzan campaña para prevenir el VPH, una infección que puede producir distintos tipos de cáncer
- 11 organizaciones científicas, agrupaciones de pacientes y fundaciones se unieron para lanzar una campaña que busca generar conciencia sobre el impacto del VPH. La iniciativa cuenta con el apoyo de MSD y focaliza en la importancia de prevenir la enfermedad a través de la vacunación, de los chequeos ginecológicos periódicos, de la educación sexual integral y el uso de métodos anticonceptivos de barrera como el preservativo.
- Se estima que 8 de cada 10 personas contraerán al menos un tipo de VPH a lo largo de su vida. El VPH puede causar distintos tipos de cáncer, entre ellos, el de cuello de útero.
- La Organización Mundial de la Salud delineó una estrategia para acelerar la eliminación del cáncer de cuello de útero, basándose en la prevención, la detección precoz y el tratamiento oportuno. Sin la implementación de estas medidas, la cifra global de nuevos casos de cáncer de cuello uterino podría ascender a 700 mil y causar unas 400 mil muertes por año.
(Ciudad de Buenos Aires, Abril de 2021). - 11 organizaciones científicas, agrupaciones de pacientes y fundaciones lanzaron la campaña #PrevengamosElVPH, la cual consta de diversos recursos que circulan a través de redes sociales y una página web informativa. La iniciativa, que cuenta con el apoyo de MSD, tiene como objetivo concientizar sobre el impacto de los virus papiloma humano (VPH), algunos de los cuales pueden causar distintos tipos de cánceres como el de cuello de útero, ano, vulva, vagina, pene y orofaringe.
La pandemia de SARS-CoV2 generó que muchas personas postergaran los controles médicos y la vacunación. Es en este contexto, que uno de los aspectos que genera mayor preocupación en las organizaciones médicas que impulsan la campaña es que muchos adolescentes que reciben la primera dosis de la vacuna no completan el esquema (que requiere de una segunda dosis) para lograr la inmunidad deseada. “Si bien un alto porcentaje de adolescentes cumple con la aplicación de la primera dosis, luego desciende a casi la mitad el cumplimiento de la segunda. Esto puede generar un fallo de la vacuna a largo plazo”, advierte el doctor Pablo Bonvehí, de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).
En Argentina, la vacuna contra el VPH forma parte del calendario nacional para niños y niñas de 11 años. El esquema completo consta de dos dosis, es gratis en todos los vacunatorios, hospitales públicos y centros de salud del país.2 “Uno de los desafíos actuales es lograr un incremento de las coberturas de vacunación y la administración de la cantidad de dosis requerida para asegurar la protección contra la infección por VPH de por vida”, afirma la doctora María Alejandra Picconi, de la Sociedad Argentina de Virología (SAV), división de la Asociación Argentina de Microbiología (AAM).
Un dato positivo, agrega la especialista, “es que Argentina es el único país de Latinoamérica que cuenta con datos locales que demuestran la fuerte disminución de la prevalencia de VPH 16 y 18 (responsables de al menos el 70% de los cánceres del cuello uterino en nuestro país y en el mundo) en adolescentes vacunadas, sexualmente activas”.
“El regreso a la escuela es un buen ámbito para recordar a padres y madres la obligatoriedad y gratuidad de vacunar niños y niñas a partir de los 11 años con dos dosis de la vacuna contra VPH y cánceres vinculados como son cuello de útero, vulva, vagina y ano ”, afirma por su parte el doctor Silvio Tatti, jefe de la División Ginecología del Hospital de Clínicas (UBA).
El VPH
Los virus papiloma humano (VPH) son virus de transmisión por vía sexual, muy comunes en todo el mundo. Hay más de 100 diferentes tipos de VPH, pero se sabe que al menos 14 de ellos causan ciertos tipos de cáncer, cómo el cervical, vulvar, vaginal, anal y el orofaríngeo. Otros tipos de VPH son responsables de las verrugas genitales. Según cifras de los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC), de los Estados Unidos, el 80% de los hombres y mujeres sexualmente activos adquirirán al menos un tipo de VPH en algún momento de su vida.
El VPH es un virus de fácil transmisión por contacto íntimo piel con piel. El uso del preservativo desde el comienzo de la relación sexual ofrece una buena protección contra las infecciones por transmisión sexual, pero en el caso del VPH, el virus puede encontrarse en zonas del área genital que no quedan cubiertas por el látex y por este motivo no brindar 100% de protección. Los especialistas aconsejan su utilización como una medida preventiva más para reducir el riesgo.
De igual manera, es fundamental realizar controles periódicos: en el caso de las mujeres sexualmente activas, existe el test de VPH y el PAP. Este último es un examen que detecta lesiones en el cuello del útero. Son lesiones que no se detectan a simple vista ni producen síntomas, y tenerlas no es sinónimo de tener cáncer. Se recomienda que se realicen un PAP todas las mujeres a partir de los 25 años. Si el PAP es anormal es posible que se indiquen otros estudios como la colposcopía y la biopsia.
El test de VPH es una prueba que detecta la presencia de los tipos del Virus Papiloma Humano (VPH) que pueden producir cáncer de cuello de útero. Es simple, seguro y no produce dolor. Su toma es similar al PAP y está recomendado realizarlo a partir de los 30 años.
Camino a la eliminación del cáncer de cuello de útero
“El VPH es la principal causa del cáncer de cuello de útero –precisa María Gabriela Berta, directora ejecutiva de la Fundación Cáncer-FUCA–. Este tipo de cáncer afecta especialmente a mujeres jóvenes causando también la muerte a muchas de ellas, sobre todo en las regiones y comunidades más desfavorecidas. Esta situación es innecesaria ya que está demostrado que es absolutamente prevenible e inclusive tratable si es detectado en forma temprana. Además, es importante evitar el contagio de este virus porque, además, es causante de otros tipos de cáncer”.
Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2018 unas 311.000 mujeres murieron a causa del cáncer cervicouterino; más del 85% de esas muertes se produjeron en países de ingresos bajos y medios. El cáncer cervicouterino es actualmente el segundo tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de las regiones menos desarrolladas, donde se estima que en 2018 hubo unos 570.000 nuevos casos (lo que representa el 84% de los nuevos casos mundiales).
“La vacunación es una forma segura y eficaz de prevenir no solo el cáncer de cuello uterino vinculado al HPV, sino también otros tipos de cáncer vinculados al mismo virus y enfermedades benignas como son las verrugas genitales y la papilomatosis laríngea”, agrega la doctora Laura Fleider, del Hospital de Clínicas. “En los últimos tiempos, aumenta la preocupación por los tumores orofaríngeos vinculados a VPH, tanto en mujeres como en hombres. Es un fenómeno que se produce en Argentina y en el resto del mundo. Los tumores de cabeza y cuello eran poco frecuentes, pero esa frecuencia ha ido aumentando por la existencia de VPH. Por estos dos motivos es muy importante prevenirlo", agrega el doctor Santiago Bella, presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.
“En el caso de VPH, se requieren 2 dosis en niñas y niños hasta los 15 años y 3 dosis en las personas mayores de 15 años –explica la doctora Picconi–. Esto se debe a que estudios realizados demostraron que una cantidad de dosis menor a la indicada no asegura que se desarrolle una respuesta inmune suficientemente fuerte como para proteger a la persona vacunada a lo largo de la vida. En pocas palabras, cada dosis es importante”.
Aunque la mayoría de las infecciones por VPH remiten por sí solas, todas las mujeres corren el riesgo de que una infección por VPH se cronifique y que las lesiones precancerosas evolucionen hacia un cáncer de cuello de útero invasivo. En mujeres con un sistema inmunitario normal, el cáncer de cuello uterino tarda en desarrollarse de 15 a 20 años. Este tiempo se reduce a 5 a 10 años en personas con un sistema inmunitario debilitado, como las que viven con VIH. El Calendario Nacional de Vacunación incluye un esquema de vacunación de tres dosis para algunos pacientes con su sistema inmune debilitado hasta los 26 años de edad.
Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó la estrategia para acelerar la eliminación del cáncer del cuello uterino en 2030. En pos de reducir la tasa de incidencia mundial a menos de 4 casos por 100 mil mujeres, 5 la OMS trabajará en la prevención, la detección precoz y el tratamiento oportuno. La meta es que para el año 2030, todos los países pueden lograr una cobertura de vacunación contra el VPH del 90%, que el 70% de las mujeres estén adecuadamente estudiadas y que el 90% tengan acceso a tratamiento oportuno y adecuado tanto de lesiones precancerosas como de cáncer cervicouterino, incluido el acceso a los cuidados paliativos.
El cáncer del cuello uterino es el cuarto cáncer más común entre las mujeres de todo el mundo pese a que se puede prevenir y curar si es detectado y tratado adecuadamente. De no adoptar los lineamientos de la OMS, se prevé que la cifra anual de nuevos casos de cáncer del cuello uterino aumentará de 570 mil a 700 mil entre 2018 y 2030, y que la de muertes ascenderá de 311 mil a 400 mil.
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Era abogado, fue elegido entre los mejores chefs del mundo y abrió un bistró al lado de la estación Retiro
En el borde de las vías y con los trenes que llegan y salen como paisaje de fondo, el cocinero Facundo Kelemen acaba de inaugurar Chuchú, su nuevo restaurante dentro del Museo Nacional Ferroviario Raúl Scalabrini Ortiz.
El proyecto marca un giro en su recorrido: más grande, más familiar y más cotidiano, pero con la misma idea que atraviesa su cocina desde el comienzo: modernizar los clásicos argentinos y hacerlos muy bien.
Un restaurante junto a las vías
El nombre no es casual. “Lo elegí yo”, contó Kelemen a TN. Chuchú dialoga con el entorno ferroviario sin caer en la tematización excesiva: la ambientación “remite a los bistrós franceses y los diners norteamericanos" y hay detalles sutiles como rieles en los platos o alrededor de la barra, así como una ventana en forma de tradicional boletería que recibe a los comensales y los deja pispear lo que pasa en la cocina.
El espacio, además, implica un salto de escala importante respecto de su restaurante Mengano.
“Mengano es un proyecto muy chico y me divertía el tipo de desafío de hacer algo mucho más grande. Pasé de 35 cubiertos a más de 140, y si doblás mesas podés llegar a más de 300”, explicó.
Esa diferencia condicionó la propuesta: Chuchú debía ser necesariamente más accesible y más flexible en su funcionamiento cotidiano.
Ubicado en una zona con poca oferta gastronómica de este tipo y con una gran terraza protegida de la calle, el restaurante apunta tanto a familias como a trabajadores de oficinas cercanas y visitantes del museo.
Una revelación en Valencia y el paso de abogado a cocinero
La historia de Kelemen no empezó en una cocina. Antes fue abogado, incluso llegó a completar una maestría en derecho empresario. Y cómo a muchos estudiantes, un intercambio en el exterior le cambió la vida.
El suyo fue en Valencia, España, y terminó redefiniendo su rumbo. Allí, mientras vivía solo por primera vez, empezó a cocinarse a diario, su paladar se ensanchó y se descubrió una nueva pasión por la gastronomía. “Me intrigó mucho el sushi, por ejemplo, cómo hacerlo”, recordó sobre sus primeros experimentos.
De regreso en Buenos Aires, Kelemen combinó por un tiempo el ejercicio del derecho con clases de cocina, hasta que decidió dar el salto y renunció a su trabajo.
Su primera experiencia al frente de una cocina -la de un bar con un amigo -fue abrupta y caótica. “Fue medio un desastre”, se río, pero la experiencia marcó el punto de no retorno.
Después llegó una suplencia en un restaurante de Vicente López, unos años en Tegui y una temporada de stages en cocinas de Nueva York mientras su pareja estudiaba en la universidad de Columbia.
Fuente: TN
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Tiene 28 años, su pierna no para de crecer y necesita una operación urgente: “No me entra ni una zapatilla”
La vida de Héctor Ortiz cambió de un momento a otro en 2016. Lo que empezó como una molestia que él mismo atribuyó a un golpe jugando al fútbol, se convirtió en una pesadilla crónica que hoy le impide realizar las tareas más simples, como ponerse una zapatilla o un pantalón.
“Al principio era raro, se me empezó a hinchar en la parte de abajo de la pierna. Fui al médico, hicimos estudios con osteópatas, recorrimos varios lugares. Siempre pensé que me iba a sanar, pero seguía creciendo más”, recordó Héctor sobre los primeros años de una enfermedad que, tras la pandemia, avanzó sin tregua.
Un diagnóstico difícil y una esperanza en Buenos Aires
Durante años, el joven que hoy tiene 28 años deambuló por consultorios en Corrientes y Posadas, recibiendo masajes y medicación que no atacaban el problema de raíz. Hasta que finalmente el diagnóstico definitivo llegó con nombre y apellido: linfedema tardío en miembro inferior izquierdo, crónico, asociado a trastornos tróficos cutáneos e infecciones a repetición.
Tras mucho buscar, encontró en Buenos Aires al especialista que le dio una luz de esperanza. Héctor explicó en diálogo con TN la gravedad de su situación actual: “Fue el único que me dijo ‘es para operar porque si sigue mucho tiempo se va a complicar la columna’. Es todo líquido lo que tengo en la pierna, ellos quieren sacar todo e incluso un pedazo de piel”.
El cuadro no solo es estético o funcional; es un riesgo constante para su salud general. Aunque no siente dolor físico diario, la enfermedad lo debilita sistemáticamente. “Una vez al año me agarra fiebre y me tienen que dejar internado porque me agarra mal. Me dijeron que si sigo más así me puede pasar a la otra pierna”, relató con preocupación.
La lucha por el sustento y el peso de la mirada ajena
A pesar de la dificultad para movilizarse, Héctor no se rinde. En su Corrientes natal sobrevive haciendo “changas”, pero el peso de su propia pierna se ha vuelto un obstáculo casi insalvable para el trabajo físico.
“Actualmente corto pasto, lavo autos, hago changas. Me complica para conseguir trabajo porque por el mismo peso parece que mi pierna quiere tocar la tierra. Caminar puedo caminar, pero es muy pesado. No puedo doblar la rodilla”.
A las limitaciones físicas se le suma el peso emocional de la mirada social. Ante esto, habló sobre lo incómodo que resulta el día a día: “La gente me mira, a veces no me puedo poner ni un pantalón, las zapatillas no me las puedo poner”.
Hoy el joven correntino solo pide una oportunidad para volver a ser productivo y autosuficiente. Su mirada está puesta en el horizonte, en un trabajo en Córdoba donde lo espera su tía para trabajar, una vez que logre sanar.
“Yo quiero sanarme bien y quiero ir a trabajar, pienso en mi futuro, en comprar un terreno, hacer mi casa, mis cosas. Los médicos dicen que voy a estar bien, que la pierna va a quedar como la otra pierna y eso me pone feliz porque va a ser otra vida, una vida normal para mí”, dijo con una mezcla de ilusión y determinación.
Fuente: TN
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Creó un álbum virtual de Diego Maradona gratis y ya es furor antes del Mundial 2026
En la previa al Mundial 2026, uno de los objetos más deseados por los hinchas de la Selección argentina es el álbum de figuritas para coleccionar y completar, aunque todavía no salió a la venta. Sin embargo, la pasión argentina siempre encuentra una hendija para calmar la ansiedad. En este caso, Damián fue un paso más allá y decidió crear uno virtual dedicado a Diego Armando Maradona.
El programador y diseñador web, de 38 años, combinó sus conocimientos con su amor por el “10” y creó una pieza de colección que, en apenas dos semanas, se hizo protagonista en las redes sociales, uniendo la nostalgia del papel con la practicidad de los tiempos modernos.
“La idea surgió del fanatismo por el Diegote; yo lo llamo así, como si alguna vez lo hubiese conocido”, cuenta Damián a TN. “Tenía ganas de hacer algo en época de Mundial, con ese runrún de que no se consiguen figuritas o las venden carísimas. Y dije: ‘¿por qué no? Vamos a hacer algo lindo y gratis’”.
El archivo del 10 y el filtro emocional
Organizar un homenaje a la altura del capitán no fue tarea sencilla. Damián dedicó alrededor de dos meses a ordenar un archivo personal que parece infinito.
“Tengo la carpeta ahí: veo fotos del Diego y guardo. Una vez por mes reviso y elimino las duplicadas. Debo tener unas 3.000 imágenes de él”, explica.
El desafío fue el recorte. La idea inicial de 1.010 figuritas cambió ante la necesidad de curar el contenido: “Filtré las políticas y me quedaron unas 2.600. Después hice otro filtro: al menos un tercio tenían que ser de él joven. Así llegué a las 555 actuales”.
Aunque esta es la “temporada 1”, Damián ya planea dividir el álbum en etapas para abarcar su faceta como futbolista y como DT. “No doy fechas, esto es mi hobby”, aclara.
Homenajes digitales: “Los sentimientos no se cobran”
Al ser consultado sobre el formato virtual y, sobre todo, sobre por qué hacerlo gratuito, Damián es claro: “Vivimos en una época digital, ¿qué no es virtual ahora mismo? Y es gratis porque me parece que los homenajes no se cobran, se hacen desde el corazón”.
Hincha de Boca y nacido en 1988, su conexión con Maradona es profunda y trasciende lo deportivo. “A mí el Diegote me toca la fibra de lo perseverante que era. No había patada que lo tirara, siempre contra viento y marea. Y también que nunca callaba, siempre de frente”.
Además, recordó una de sus frases favoritas: “Lástima a nadie, maestro”, que Maradona le dijo a José Sanfilippo en el programa El Equipo de Primera en 2001.
Las margaritas, la mejor figurita
Entre las miles de imágenes icónicas del Diego, hay una que para Damián resume su esencia: la foto junto a su hija Dalma durante un entrenamiento en Napoli, donde ella le coloca pequeñas margaritas en las medias mientras él está sentado sobre la pelota.
“Me quedo con esa. La mejor figurita es lo que era él: un tipo normal y común”, explica.
Con el tiempo, también se conoció otra imagen de ese mismo momento, con Maradona trotando junto a sus compañeros con las flores en las medias.
El recuerdo de un hincha de Boca y Maradona
Por una cuestión generacional, Damián vio poco a Maradona en actividad, pero sus recuerdos son claros. Su primera conexión fuerte fue el regreso a Boca en 1995.
“Recuerdo que teníamos un televisor Grundig a tubo, hermoso, y la Bombonera era una locura. Volvía él”, cuenta.
También menciona el Mundial 94 como un momento clave: “Tenía seis años, pero recuerdo muy claro el grito a la cámara en el gol a Grecia”.
Como tantos otros, lamenta no haber estado en su partido homenaje en 2001: “Hubiese sido un honor estar en su despedida, pero si nombramos a todos los que quisimos ir y no pudimos, la lista sería interminable”.
El proyecto recién empieza y se puede acceder desde la página jueguitos.com.ar/diegote/. Aunque el impacto en redes fue inmediato, su creador siente que aún queda mucho por hacer.. “Me faltaron demasiadas”, admite, dejando la puerta abierta para futuras ediciones y para que los hinchas sigan coleccionando la historia de un ídolo que, incluso en formato digital, sigue gambeteando al olvido.
Fuente: TN